Encandila y desespera a partes iguales. Anthony Davis es un auténtico genio capaz de desafiar las leyes de la lógica con su juego, pero la apatía de la que hace gala de forma recurrente merman mucho su estatus en la NBA y la confianza que se tiene en él como líder de una franquicia como Los Angeles Lakers.
Un auténtico extraterreste. Cualquiera que vea jugar a Anthony Davis en uno de sus días de inspiración pensará que ese hombre está entre los mejores de la historia en la NBA, que es un dominador absoluto de la competición y aspirante eterno al anillo. Nada más lejos de la realidad. Es un hecho tan grave como incomprensible que un jugador con las condiciones de la Ceja vague sin rumbo por las canchas durante muchos tramos de la temporada y no haya sido capaz de ofrecer su mejor versión con continuidad.
Las lesiones han mermado su nivel y continuidad a lo largo de su carrera deportiva, pero eso ya no puede ser una excusa. Este año está teniendo la continuidad anhelada en cuanto a salud y volvió a demostrar que no tiene lo necesario para ser un líder permanente de un equipo, pero también que cuando está a su mejor nivel es simplemente imparable. Su exhibición de poderío ante los Bucks marca una nueva gesta en su carrera deportiva y hace temblar a muchos equipos de cara a la postemporada.
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— StatMuse (@statmuse) March 27, 2024
Pensar en lo que puede hacer Anthony Davis en una eliminatoria de play-in ante alguno de los mejores de la Conferencia Oeste genera auténticos escalofríos y anticipa grandes sorpresas. Pero también hace que se le deban exigir responsabilidades. Nadie le pide que haga estos números todas las noches, pero sí que mantenga un nivel medio muy superior al que presenta y que sea un auténtico líder en la cancha. Está por ver si actuaciones como la de la pasada madrugada marcan el definitivo y anhelado punto de inflexión para él.