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El día que Stephen Curry pudo despertarse con los tendones del tobillo de un muerto
Los cirujanos iban a probar con los tendones de un cadáver en su última operación de tobillo en noviembre de 2012, pero descubrieron una alternativa.
Esta semana hemos conocido una anécdota muy curiosa sobre la última operación a la que fue sometido Stephen Curry en noviembre de 2012 por sus continuos problemas con los tobillos. Como ya sabréis la mayoría de los que nos leéis, el MVP de la pasada temporada tuvo que soportar infinidad de lesiones en los tobillos durante sus primeros años en la NBA, un problema que llegó a hacer a más de uno temer por la continuidad de su carrera deportiva.
Gracias a la CBS, hoy sabemos que aquel 1 de noviembre de 2012 en el quirófano de una clínica de la Carolina del Norte natal del jugador de los Warriors, con un Stephen Curry de 23 años tumbado en la camilla, sin imaginar entonces hasta donde le llevarían sus maltrechos tobillos, se durmió como consecuencia de la acción de la anestesia general convencido de que despertaría con los tendones de un cadáver, una solución que había recomendado el cirujano especialista, que ya le había operado del tobillo derecho para reconstruirle dos ligamentos que volvieron a fallar.
La operación estaba programada y el procedimiento muy claro. Al jugador le iban a poner los tendones de un muerto y esperaban que en seis meses estuviera completamente recuperado. Pero no fue así. Curry despertó sin ser el primer jugador medio zombie de la NBA ya que el cirujano supo ver en unas radiografías de alta definición una solución mucho menos invasiva. Y es que debido a tantas lesiones y operaciones en los mismos ligamentos de las mismas articulaciones el tejido cicatrizal de los mismos era el causante de todo; estaba aumentando el riesgo de recaídas.
El cirujano optó por 'rasurar' los ligamentos con una máquina especial, limpiándolos de todo ese tejido sobrante y con toda seguridad salvando la carrera deportiva de uno de los jugadores más divertidos de ver de toda la historia de este deporte. Curry volvió a jugar cuatro meses después de la intervención y comenzó a recuperar la confianza en sus tobillos, lo que disparó su juego hasta donde lo vemos hoy.
Hay que tener en cuenta el estrés al que estuvo sometido el jugador en aquellos meses, presionado por una renovación que los Warriors dudaron si ofrecer dada la facilidad del jugador para lesionarse.
Y así fue el día en el que Stephen Curry pudo haberse despertado con los tendones de un muerto.