Los Warriors, favoritos con sensaciones extrañas

Los actuales campeones siguen siendo los claros aspirantes para volver a serlo, pero este año están viviendo más polémicas que nunca. Algo ha cambiado en Golden State.

Durant, Cousins y Green, durante un partido
Durant, Cousins y Green, durante un partido

La temporada regular de los Golden State Warriors ha sido una auténtica montaña rusa. Durante estos meses de competición, los Warriors nos han dejado grandes momentos dentro de la cancha: los 51 puntos de Curry contra Washington, el récord histórico de 14 triples que consiguió Thompson en solo 27 minutos contra los Bulls, el debut de Cousins formando por primera vez un quinteto con cinco All-Stars…

Sin embargo, lo más interesante de la temporada de los campeones ha sucedido sin la pelota naranja de por medio. Todos recordamos la famosa pelea entre Durant y Draymond Green, que se zanjó con un partido de sanción impuesto por la franquicia para el ala-pívot. Los rumores sobre el futuro de Kevin Durant también han sido muy comentados, hasta el punto de dar su salida de Golden State rumbo a Nueva York casi por segura.

El último conflicto lo ha protagonizado el entrenador, Steve Kerr, al que se le cazó balbuceando “estoy jodidamente cansado de Draymond”. Demasiadas polémicas para un equipo que si por algo se caracterizaba era por el buen rollo y la alegría que desprendía.



Algo ha cambiado en los Warriors. El ambiente que se respira en el entorno de los de la Bahía de San Francisco no es el de años anteriores. Da la sensación de que el grupo de jugadores está desgastado, cansado de la presión que supone estar en el foco durante tantos años seguidos. ¿Se ha roto la química en el vestuario?

Ganar un anillo de la NBA nunca es fácil. Y menos lograrlo tres veces seguidas. Es cierto que los Warriors son los indiscutibles favoritos, pero no esperemos que sus playoffs sean un camino de rosas. Golden State no solo compite contra sus rivales, sino también contra sí mismos.


La temporada pasada ya estuvieron a tan solo un partido de ser eliminados por los Rockets (perdían de 11 puntos al descanso del séptimo partido) y tal vez otro gallo habría cantado si Chris Paul no se hubiera lesionado.

Ese es un factor que también debemos tener en cuenta: las lesiones. Las lesiones, caprichosas e imprevisibles, también son parte del deporte. Una posible baja de Curry o Durant cambiaría el panorama por completo.

Por tanto, no proclamemos a los Warriors campeones antes de tiempo. Este año el Este parece más cometitivo que nunca, y en el Oeste Denver, OKC y Houston vienen pisando fuerte. Aún hay mucha tela que cortar.

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