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Los Knicks consiguen la mayor paliza de la historia en su mejor momento
Derbi neoyorkino que ha servido de bálsamo para los del Madison ante unos Brooklyn Nets de Jordi Fernández desconocidos
Los New York Knicks llevaban más de una semana sin conocer la victoria y atravesaban uno de los tramos más delicados de la temporada. Sin embargo, la noche del miércoles rompieron esa dinámica de la forma más contundente posible, firmando el triunfo más amplio de toda su historia al imponerse a los Brooklyn Nets por 120-66.
El equipo neoyorquino cortó así una racha de cuatro derrotas consecutivas en un partido que quedó sentenciado muy pronto. Tras tres cuartos, el marcador ya reflejaba un claro 88-56 y Jalen Brunson, junto al resto de titulares, no volvió a pisar la pista. Lejos de bajar el ritmo, los jugadores de la segunda unidad mantuvieron la intensidad y arrancaron el último periodo con un parcial de 16-0 que disparó la ventaja hasta el 104-56.
Landry Shamet, uno de los protagonistas desde el banquillo, explicó que el objetivo iba más allá del resultado final. El exterior recordó que el equipo viene de un periodo complicado y que cada partido debe servir para seguir creciendo y mejorando, independientemente de que el marcador sea amplio desde el inicio del último cuarto.
Brunson terminó el encuentro con 20 puntos, mientras que Shamet aportó 18 en apenas 15 minutos, con un impecable 6 de 6 desde la línea de tres. En conjunto, los Knicks firmaron un 57,5% de acierto en tiros de campo y llegaron a mandar por hasta 59 puntos, una cifra nunca antes alcanzada por la franquicia.
El triunfo llegó apenas dos días después de uno de los momentos más bajos del curso. El lunes, New York había caído en casa ante Dallas por 114-97, un partido en el que llegó a verse 30 puntos abajo en la primera mitad y en el que la afición mostró su descontento con sonoros abucheos. Tras ese encuentro, Brunson convocó una reunión solo de jugadores para buscar soluciones internas al mal rendimiento mostrado durante el mes de enero.
La victoria por 54 puntos superó el anterior récord del club, que estaba fijado en tres triunfos por 48 de diferencia. Karl-Anthony Towns, uno de los jugadores señalados por la grada en el partido ante los Mavericks, resumió la importancia de la noche en una idea sencilla: ganar y romper la mala dinámica, insistiendo en que la clave a largo plazo será encontrar regularidad y mantener el mismo nivel de energía e intensidad en cada partido.
El dominio ante Brooklyn se enmarca en una tendencia reciente muy favorable para los Knicks. Han ganado los últimos 13 enfrentamientos entre ambos equipos en los últimos tres años y han infligido a los Nets sus dos derrotas más abultadas de la temporada, incluida la victoria por 134-98 del pasado 9 de noviembre en el Madison Square Garden. Tras el partido, el entrenador de Brooklyn, Jordi Fernandez, asumió la responsabilidad por el duro resultado.
En el apartado estadístico, New York dejó a su rival en un 29% de acierto en tiros de campo, dominó los puntos tras rebote ofensivo por 12-0 y castigó con dureza el contraataque, imponiéndose 29-4 en ese apartado.
Victoria insuficiente pese a todo
Pese a la magnitud del triunfo, los propios jugadores son conscientes de que la exigencia irá en aumento. El siguiente compromiso será el sábado en Philadelphia ante los 76ers, un rival que ya ha derrotado a los Knicks en sus dos duelos de esta temporada. Brunson señaló que el partido ante los Nets es solo un paso adelante y que el reto pasa por seguir mejorando día a día.