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Locura absoluta en Nueva York tras el triunfo de los Knicks en las Finales NBA: no faltan los disturbios

Los fans neoyorkinos no veían algo así desde hace más de cinco décadas

Locura en Nueva York con los Knicks.

La espera terminó. Los New York Knicks conquistaron este sábado su primer campeonato de la NBA en 53 años tras derrotar a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales NBA, un triunfo histórico que provocó una explosión de alegría en toda la ciudad de Nueva York, aunque también estuvo acompañado por incidentes violentos y altercados con la policía.

Miles de aficionados siguieron el encuentro desde pantallas gigantes instaladas en distintos puntos de la ciudad, especialmente en los alrededores del Madison Square Garden. Cuando los Knicks culminaron una espectacular remontada tras llegar a estar 16 puntos abajo en el marcador, la euforia se apoderó de las calles de Manhattan.

Sin embargo, las celebraciones pronto derivaron en escenas de caos. En Times Square, grupos de aficionados se enfrentaron a agentes de policía, rompieron parabrisas de vehículos, escalaron andamios, farolas y estatuas, e incluso se subieron a autobuses escolares y a un camión de bomberos en movimiento. Horas más tarde, uno de esos autobuses terminó envuelto en llamas.

La situación se agravó alrededor de las dos de la madrugada, cuando se escucharon varios disparos cerca de la intersección de la calle 42 con Broadway. Vídeos grabados por testigos mostraron a numerosas personas buscando refugio mientras sonaban al menos siete detonaciones. Según los primeros informes policiales, no se registraron heridos.

El Departamento de Policía de Nueva York confirmó que se produjeron múltiples arrestos durante la noche, aunque no facilitó una cifra definitiva.

Mientras tanto, el propietario de la franquicia, James Dolan, pidió calma a los aficionados desde San Antonio poco después del partido.

"Queremos que todos disfruten de este momento y lo celebren. Por favor, manténganse seguros. No se hagan daño ni hagan daño a nadie", señaló durante una comparecencia ante los medios.

La ciudad ya prepara un desfile oficial para el próximo jueves, acompañado por una ceremonia en el Ayuntamiento para homenajear a los nuevos campeones.

Una ciudad entregada a sus Knicks

Con el sonido de la bocina final llegó el estallido definitivo de emoción. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo sobre Brooklyn y Central Park, mientras miles de personas inundaban las calles coreando el famoso lema del equipo: "Go New York, Go New York, Go!".

La celebración se extendió por todos los rincones de la ciudad. Policías y trabajadores de emergencias se sumaron a los cánticos, desconocidos se abrazaban en las calles y los conductores hacían sonar sus bocinas incluso en lugares tan alejados como el túnel Lincoln.

En Central Park, donde se organizó una fiesta oficial para seguir el partido, las emociones estaban a flor de piel. Mathieu Ogno, aficionado procedente de Long Island, no pudo contener las lágrimas mientras celebraba el título vistiendo la camiseta de Jalen Brunson.

El base fue el gran protagonista de la noche con una actuación memorable de 45 puntos que le valió el premio al MVP de las Finales. Su carácter competitivo y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos lo han convertido en uno de los jugadores más queridos por la afición neoyorquina.

Un título para la historia de Nueva York

El campeonato pone fin a una sequía de 19.392 días para una franquicia que no disputaba unas Finales desde 1999, precisamente cuando cayó ante los Spurs. Además, culmina unos playoffs extraordinarios en los que los Knicks ganaron 15 de sus últimos 16 partidos.

La última vez que la franquicia levantó el trofeo Larry O'Brien fue en 1973, también con una victoria a domicilio en un quinto partido. Su primer campeonato llegó en 1970, en un inolvidable séptimo encuentro disputado en casa.

Para muchos seguidores, este éxito supone la recompensa a décadas de frustraciones. Shawn Muoneke, de 26 años, viajó desde Maryland para vivir la experiencia en Nueva York y resumió el sentimiento general de los aficionados.

"He visto los buenos y los malos momentos. He visto cómo este equipo volvía a levantarse. Verlos alcanzar por fin la cima es algo increíble", afirmó.

Las felicitaciones llegaron incluso desde la política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seguidor histórico de los Knicks, celebró el campeonato a través de sus redes sociales y calificó las últimas victorias del equipo como "algunas de las más grandes en la historia del baloncesto".

Ante los incidentes registrados durante las celebraciones y los episodios de violencia ocurridos en anteriores partidos de la serie, las autoridades desplegaron un importante operativo de seguridad. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, pidió responsabilidad a los ciudadanos.

"Mientras celebramos, cuidémonos unos a otros, actuemos con inteligencia y hagamos de esta una noche que refleje lo mejor de nuestra ciudad. ¡Vamos Knicks!", escribió en redes sociales.

Nueva York ya disfruta de una fiesta que llevaba más de medio siglo esperando. Aunque la histórica conquista quedó parcialmente empañada por los disturbios, la ciudad vive uno de los momentos más felices de su historia deportiva reciente gracias al regreso de los Knicks a la cima de la NBA.