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¿Pueden los Lakers ganar la NBA con el equipo montado por Pelinka?

Fichajes que le han dado un vuelco total a la plantilla: ¿son candidatos al anillo?

Luka Doncic, estrella de Los Angeles Lakers.

Los Angeles Lakers han dejado claro que la nueva etapa de la franquicia gira alrededor de Luka Doncic. Mientras el futuro de LeBron James continúa siendo una incógnita, la dirección deportiva ha aprovechado el mercado para reforzar una plantilla que aspira a seguir compitiendo en la élite de la Conferencia Oeste.

La renovación de Austin Reaves por cuatro temporadas fue el primer gran movimiento del verano, pero no el único. A ella se unieron la incorporación del pívot Walker Kessler mediante un sign-and-trade con Utah Jazz y los fichajes de Quentin Grimes, Collin Sexton y Sandro Mamukelashvili, una serie de operaciones destinadas a rodear de talento complementario al nuevo líder del proyecto.

La llegada de Kessler ha sido, sin duda, el movimiento más llamativo. Para hacerse con el joven pívot, los Lakers entregaron dos primeras rondas sin protección de 2031 y 2033, además de derechos de intercambio de elecciones en 2028 y 2030, antes de firmarle un contrato de cuatro años y 130 millones de dólares.

El precio ha generado debate, especialmente por la cantidad de activos de futuro invertidos. Sin embargo, el contexto de la agencia libre restringida explica parte del coste. Cuando un equipo pretende sacar a un jugador joven de su franquicia de origen, normalmente debe ofrecer una compensación importante para evitar que el equipo propietario iguale la oferta.

Más allá del desembolso, el encaje deportivo de Kessler resulta evidente. Desde su llegada a la NBA se ha consolidado como uno de los mejores protectores del aro de la liga. Su capacidad para intimidar cerca de la canasta y alterar tiros responde precisamente a una de las principales necesidades que habían mostrado los Lakers durante las últimas temporadas.

Además, el pívot ha demostrado cierta versatilidad táctica. Aunque su mejor versión llega defendiendo en situaciones de drop, también ha trabajado en sistemas con cambios defensivos y coberturas más agresivas durante su etapa en Utah. Esa experiencia puede resultar muy útil para un equipo dirigido por JJ Redick, cuya defensa ha apostado habitualmente por los cambios automáticos y diferentes variantes zonales.

Con Kessler como ancla defensiva, los Lakers podrán reducir la presión sobre el resto de la plantilla y disponer de más recursos para proteger la pintura. Eso debería traducirse en una defensa más sólida sin renunciar a la flexibilidad táctica que caracterizó al equipo durante el último curso.

En ataque, el estadounidense también ofrece ventajas interesantes. Su capacidad para bloquear y continuar hacia el aro encaja perfectamente con un generador como Doncic, uno de los mejores pasadores de la competición. Además, puede actuar como apoyo en la circulación del balón desde la parte alta de la pista, favoreciendo la fluidez ofensiva.

Las otras incorporaciones también responden a una idea muy concreta. Grimes, Sexton y Mamukelashvili destacan por su capacidad para aprovechar los espacios creados por las estrellas. Los tres poseen un lanzamiento exterior fiable y pueden atacar defensas desajustadas sin necesidad de monopolizar el balón.

Grimes parece el candidato más sólido para ocupar un puesto en el quinteto inicial. Su combinación de tiro de tres puntos, capacidad para generar ventajas secundarias y rendimiento defensivo le convierten en un complemento muy interesante para una pareja formada por Doncic y Reaves.

Por su parte, Sexton podría asumir un papel como revulsivo desde el banquillo. Su velocidad, agresividad para atacar el aro y capacidad anotadora permitirían mantener un elevado nivel ofensivo cuando alguno de los titulares descanse. Mamukelashvili, mientras tanto, aporta una dimensión diferente gracias a su visión de juego y habilidad para distribuir el balón desde posiciones interiores.

Aun así, los Lakers todavía presentan algunas incógnitas. El puesto de alero titular sigue sin tener un propietario claro. Jake LaRavia ofrece tamaño y versatilidad defensiva, mientras que Jarred Vanderbilt representa una opción más física para fortalecer la defensa, aunque su presencia junto a Kessler podría complicar los espacios en ataque.

Todo ello deja abierta la posibilidad de que la franquicia continúe activa en el mercado durante las próximas semanas en busca de un alero que complete definitivamente la rotación.

Sobre el papel, el potencial del equipo es evidente. La sociedad formada por Doncic y Reaves ya mostró excelentes números cuando coincidieron sobre la pista sin LeBron James, y la incorporación de un especialista defensivo como Kessler debería elevar tanto el suelo como el techo competitivo del conjunto.

¿Posible ganar la NBA?

Si las principales piezas logran mantenerse sanas, los Lakers tienen argumentos para superar las 50 victorias y consolidarse entre los mejores equipos del Oeste. Sin embargo, todavía parece pronto para situarlos al mismo nivel que las grandes potencias de la conferencia, como Oklahoma City Thunder o San Antonio Spurs.

La sensación es que el proyecto ha dado un importante paso adelante, pero aún necesita una última pieza en el perímetro para convertirse en un auténtico aspirante al campeonato. El verano todavía no ha terminado y los Lakers mantienen margen para seguir reforzando una plantilla que ya ha dejado claro cuál será su nueva hoja de ruta: construir alrededor de Luka Doncic.