Phil Jackson se ha erigido como el entrenador más laureado de la historia de la NBA gracias a sus 11 títulos logrados en sus diversas etapas en Chicago y Los Ángeles, superando en dos a Red Auerbach y muy por encima de los cinco logrados por Pat Riley, John Kundla y Gregg Popovich. El ahora Presidente de los Knicks siempre ha destacado por su visión particular del baloncesto, donde ha mezclado el deporte y la filosofía con claros tintes orientales, holísticos y espirituales que, muy lejos de ser cuestionados, han sido alabados y defendidos por los jugadores que han tenido el honor de estas a sus órdenes, así como por otros técnicos de la competición.
Ya alejado de los banquillos, 'El Maestro Zen' ha querido compartir con todos sus 11 secretos personales que han convertido su carrera como entrenador en la más exitosa de la competición norteamericana.

1. LIDERAR DESDE EL INTERIOR
"Cuando intentas dirigir desde la fachada puedes tener éxito a corto plazo, pero no durará demasiado", afirma 'El Maestro Zen'. "A medida que pasaba el tiempo, descubrí que cuánto más hablaba desde el corazón, los jugadores me entendían mejor y conseguía sacar más de ellos."
2. APARCA EL EGO
"Algunos entrenadores insisten en tener la última palabra. Siempre he intentado fomentar un ambiente en que todo el mundo pueda demostrar sus capacidades de liderazgo, desde el más novato del grupo hasta la super-estrella más veterana. Si tu objetivo es llevar al equipo a un estado de armonía y unidad, no tiene sentido imponer tu autoridad con excesiva rigidez." Jackson afirma que llegó a esta conclusión tras muchas pruebas de ensayo y error consigo mismo. Se dio cuenta de que necesitaba "poner a raya mi ego para distribuir lo más ampliamente posible el poder sin renunciar a la autoridad final de un entrenador."
3. CADA JUGADOR DEBE DESCUBRIR SU PROPIO DESTINO
Para Phil, es fundamental dejar a los jugadores que se encuentren a si mismos, así como ayudarlos a exteriorizar esas capacidades, a que cada uno de ellos descubra sus talentos individuales para ponerlos a disposición de todo el equipo. "Mi enfoque busca hacer madurar a cada jugador hacia un ser complejo, no solo convertirlo en una simple pieza de la maquinaria del equipo. Eso significaba que tenía que empujarlo para que descubriera sus verdaderas cualidades. Muchos jugadores que he entrenado no parecían tener nada especial, pero tras conocerse a si mismos crecieron hasta convertirse en unos campeones formidables."

4. EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD ES UN SISTEMA GRANDIOSO
Como entrenador, Jackson fue el máximo exponentes del tríangulo ofensivo ideado por Tex Winter, un sistema que necesita de la cooperación constante de los cinco jugadores presentes en la cancha. "Lo que me atrajo del sistema era la forma en la que necesita de la implicación de todos los jugadores, ofreciendo a cada uno de ellos un papel vital a desempeñar, así como un alto nivel de creatividad dentro de una estructura clara y bien definida. Los cinco jugadores deben estar completamente compenetrados cada segundo o todo el sistema se viene abajo."
5. CONVIERTE LO TERRENAL EN SAGRADO
"Como yo lo veo, mi trabajo como entrenador fue el hacer algo significativo de una de las actividades más mundanas del planeta: jugar a baloncesto profesional." Jackson admite que el "glamour" de la vida cotidiana del jugador de baloncesto profesional puede adormecer el espíritu. Para evitarlo, el entrenador inculcaba a sus pupilos actividades de meditación. "Quería dar a los jugadores algo más que X o Y cosas en las que centrarse. Inventábamos rituales propios para intentar alcanzar ese punto espiritual en nuestro juego."
6. UN ALIENTO, UNA MENTE
Partiendo del concepto de la meditación, Jackson "descubrió que cuando los jugadores se sentaban en silencio, respirando de manera sincronizada, alcanzaban una compenetración no verbal mucho más eficaz que las palabras. Una respiración es igual a una sola mente. A través de rituales y técnicas, crearon una conexión entre todos los jugadores que los preparaba para el trabajo en equipo en la cancha." También ayudó a los jugadores a liberarse de restricciones y pensamientos innecesarios.
7. LA CLAVE DEL ÉXITO ES LA COMPRENSIÓN
"A día de hoy, la comprensión no es una palabra muy de moda en los vestuarios. Pero he descubierto que algunas palabras amables y reflexivas pueden aplicar un fuerte efecto transformador en las relaciones entre los jugadores, incluso en los más duros." Para ilustrar este punto, Jackson toma como ejemplo la pelea entre Michael Jordan y Steve Kerr tras su regreso de su primera retirada. La confrontación ayudó a ambos jugadores a conocer y entender la otra postura, lo que les permitió aumentar su nivel de juego y su compenetración en la pista.

8. MANTÉN TU OJO EN TU ESPÍRITU, NO EN EL MARCADOR
"La mayoría de los entrenadores se preocupan normalmente en los aspectos tácticos, pero yo prefería centrar mi atención en si los jugadores se movían juntos y coordinados de una manera enérgica." Tras ello, Jackson hace hincapié en su preocupación por los jugadores, no en el marcador, para volver, una vez más, a su filosofía del triángulo ofensivo o, lo que es lo mismo, una única pieza móvil persiguiendo el mismo objetivo. "Cuando un jugador no fuerza un tiro ni trata de imponer su ley en el equipo, sus dotes como deportista se manifiestan plenamente." Jackson quería hacer de su equipo una unidad, tanto en la cancha como fuera de ella.
9. A VECES HAY QUE MOSTRARSE DURO
En términos de entrenamiento, Jackson dio a sus jugadores una gran libertad de acción y de posibilidades para expresar sus posturas y opiniones, pero, en ocasiones, utilizó lo que el mismo denomina como "trucos para despertar a sus jugadores y elevar su nivel de conciencia". 'El Maestro Zen' ponía en diversas situaciones adversas a sus jugadores para hacerlos efectivos ante acontecimientos imprevistos e incontrolables. "Una vez hice entrenar a todo el equipo de los Bulls en silencio, mientras que, en otra ocasión, les hice lanzar a canasta completamente a oscuras. Me gustaba cambiar las situaciones y mantener a los jugadores en alerta. No porque disfrute de ello, sino porque quería mantenerlos preparados ante cualquier cosa imprevisible que pudiera ocurrir en la cancha."
10. SI DUDAS, NO HAGAS NADA
No todos los problemas se pueden abordar con grandes dosis de energía. "El baloncesto es un deporte de acción y a la mayoría de las personas que participan en él les gusta emplear una gran energía cuando buscan un fin. Sin embargo, hay ocasiones en que la mejor solución es no hacer absolutamente nada."

11. OLVIDA EL ANILLO
No todo es ganar, incluso en un deporte como el baloncesto donde lo que prima son los registros, las estadísticas y, sobre todo, los resultados. "Estar obsesionado en ganar (o más bien, en no perder) es contraproducente, sobre todo cuando ésto hace que se pierda el control sobre uno mismo. Es más, la obsesión por ganar te vuelve un perdedor. Lo más importante es aspirar a mejorar para crear las condiciones idóneas para el éxito. Entonces los resultados pasan a un segundo plano porque terminan por llegar. El viaje es más importante que la meta. Lo que importa es jugar de la manera correcta, tener el coraje de crecer, tanto personal como deportivamente."