El día que Garnett se llevó de compras a un novato

Lester Hudson nos cuenta su experiencia en su año de rookie al lado de Kevin Garnett. Sin duda, una historia sin desperdicio.

Se respetuoso. Habla cuando te hablen. No te salgas de la línea. Hay muchas maneras de actuar en torno a Kevin Garnett que los novatos deben entender cuando llegan a la liga.



Lester Hudson sabía esto cuando se unió a los Celtics en 2009. Como el único rookie en un equipo repleto de veteranos, tomó un enfoque tranquilo, escuchando con atención y siguiendo el protocolo. Garnett, al que le gusta tomarse su tiempo para preparar a los jugadores de primer año, se dio cuenta.



Por sorpresa para Hudson, un base reserva en la Universidad de Tenessee que apenas jugaba, Kevin Garnett comenzó a hablar con él con más frecuencia. El futuro miembro del Hall of Fame le dio consejos, le ofreció mensajes de motivación e instó al jugador para seguir mejorando. Hudson asegura que a Garnett le gustaba que trabajara duro y no hablara demasiado, algo similar a lo que el propio ala-pívot hace en los entrenamientos.



"Era como un hermano mayor", decía Hudson. "Sentí que era genuino. Hay que respetarlo, es uno de los mejores jugadores de la liga. Me concentraba en lo que decía, ya fuera bueno o malo".



Garnett a menudo se refería a Hudson como "Train", debido a su fuerza a la hora de encarar la canasta.



En diciembre de esa misma temporada, mientras los Celtics se encontraban en Chicago para jugar frente a los Bulls, el base recibió una llamada de Garnett. No era la primera vez que Garnett le pedía algo, como novato estaba acostumbrado a hacerle algunos recados, al igual que hacía con otros veteranos.



"Train, ven a la tienda conmigo", recordó Hudson. "Nos vemos ahora abajo. No se puede llegar tarde con KG. Probablemente había llegado 10 minutos antes. Era como 'vamos, vamos' ".



Hudson dejó el hotel de concentración junto a Garnett, sin saber hacia donde se dirigían. Mientras caminaban por la calle, el veterano seguía llenándole la cabeza con palabras de aliento, hasta que llegaron a su destino: la tienda de Louis Vuitton.



"Me dijo que cogiera lo que quisiera", dijo Hudson. "Yo estaba como...'¿lo dices en serio?'. Trabajas muy duro y me respetas, me dijo. Me ayudas mucho".



El base estaba sorprendido. Pronto, Garnett comenzó a hacerle recomendaciones. Coge una bufanda, hace frío en Boston y en Chicago (KG a menudo vestía bufandas del diseñador en sus entrevistas después del partido en su época en los Celtics).



"Tengo un par de bufandas, mochilas, zapatos, cinturones...", dijo Hudson. "Me lo consiguió todo".



Un mes después, los Celtics cortaron al base. Un sitio en la plantilla de un equipo que llegó a las Finales de la NBA esa temporada estaba caro. Con el tiempo, fue al extranjero donde ha conseguido una exitosa carrera. Ha conseguido ser dos veces MVP y tres veces All-Star en la liga de China.



El pasado domingo, Hudson firmó un contrato de 10 días con Los Ángeles Clippers. La providencia quiso que su primer partido fuera en el TD Garden, frente a Garnett y jugando bajo el mando del que fuera su entrenador, Doc Rivers. Dentro del vestuario de los Clippers, se sentó con una mochila gris y negra de Louis Vuitton a sus pies.



"Esta no es", dijo con seguridad.



La mochila que le regaló Garnett se queda en casa, sin usar, como un recuerdo de aquel inesperado viaje. No la utiliza para llevar nada, tiene un significado especial.



"Es increíble", dice el base. "Hablo de ello todo el tiempo".

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