Charles Barkley: en boca abierta no entran moscas

Nuevo capítulo de la serie 'Los Reyes del Trash Talking' que aterriza en esta ocasión con una de las figuras más fanfarronas y controvertidas que ha dado la NBA.

"Nunca quise ser un modelo para los jóvenes. Creo que no deben tomar como referencia a un tipo sólo porque sea capaz de machacar en una canasta de baloncesto. Joder, hasta un traficante de drogas podría hacer un mate y no por ello se convierte en un modelo a seguir. Los padres deben ser los verdaderos líderes en la educación y desarrollo de un niño.”

Estas palabras resumen a la perfección lo que ha sido Charles Barkley para la NBA más allá de sus extraordinarias condiciones para este deporte. Una personalidad conflictiva y controvertida, propensa a la burla ajena con tono humorístico (aunque no siempre) que sigue dando que hablar semanalmente a sus 52 años en su actual cargo de analista para TNT.

MVP de la temporada en 1993 y componente de la prestigiosa lista de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA, Barkley es una de esas personas sin pelos en la lengua ni dispositivo de contención en su cerebro, que suelta lo que piensa sin tapujos y sin importarle un pimiento la consecuencia de sus afirmaciones ni a quién puedan molestar.

Nacido un 20 de febrero de 1963 en una Alabama que era un auténtico hervidero por el racismo que golpeaba con fuerza en el sur de Estados Unidos, Barkley, como fue, es y será siempre propio en él, no dudó en lanzar un dardo envenenado al propio gobernador del estado, “No conozco al gobernador de Alabama. Por su mansión no van muchos negros. Salvo que sea para limpiar, claro”, o dejar perlas de la talla de “¿Si me reconocen si voy a Dakota del Sur? Claro, soy el único negro”, “Debe haber unos 15 negros multimillonarios en América y la mitad estamos aquí en el All Star” y “Sabes que el mundo se ha ido a la mierda cuando el mejor rapero es blanco y el mejor jugador de golf, negro.”

Quizás sus difíciles primeros años de vida entre pobreza, hurtos y caravanas le ‘obligaron’ a tomarse la vida de una forma cómica e irónica ante los tormentos de una sociedad no demasiado volcada a la solidaridad ni a la comprensión. Y con mucha, mucha, autocrítica. Más allá de sus decenas, o incluso centenas, de dianas a lo largo de sus más de cinco décadas de vida, ‘Sir Charles’ utilizó su propia figura para minar el frenético estilo de vida del baloncesto norteamericano y del propio país. “Si no estuviera ganando tanto dinero por hacer mates jugando al baloncesto la mayoría de la gente saldría corriendo al verme por la calle”, “Me he retirado. Ahora soy justo lo que necesitaba América: otro negro sin empleo” o “Estoy totalmente de acuerdo en la libertad de posesión de armas de fuego. Tengo una hija y no dudaría ni un instante en usar mi arma si ella o cualquier miembro de mi familia estuviese en peligro”, Barkley siempre estuvo dispuesto a meter el dedo en la llaga fuera cual fuera el asunto a tratar, sin importar su grado de repercusión.

Dejando a un lado a un lado todo lo relativo a temas sociales procedemos a entrar en el trash talk propiamente dicho contra figuras ilustres, y no tanto, del seno histórico de la NBA. Entre las estrellas de la liga, Larry Bird, otro maestro de esta arte lingüística, fue uno de los principales focos de sus iras. De su boca salieron ‘lindezas’ como “Mientras Bird esté en la liga, seré el segundo peor defensor del campeonato”, consecuencia de la mítica pelea entre la estrella de los Celtics y Julius Erving, de la cual el propio Barkley fue co-protagonista en su primer año en la competición.

Con el paso de los años terminarían por limar asperezas hasta el punto de convertirse en amigos y compartir anécdotas como una borrachera a Budweiser que, en palabras de Charles, le provocaron olvidar gran parte de lo ocurrido aquella noche, mientras Larry Bird se mostraba impasible a los efectos del alcohol. Pero la materia si crea ni se destruye y las críticas se trasladaron a Christian Laettner, compañero de ambos en el Dream Team: "Lo único en lo que se parecen Christian Laettner y Larry Bird es que ambos mean de pie."

Los bares y los restaurantes eran una de sus grandes debilidades, especialmente durante su etapa en Philadelphia. Apodado ‘Gordo’ Barkley por algo, sus correrías lejos de las canchas dieron lugar a un sinfín de anécdotas y declaraciones posteriores a la altura de su legado. Tras una pelea en un bar que terminó con una víctima en la calle tras atravesar una ventana del local, el jugador admitió que tan solo se arrepentía de “no haber estado en un décimo piso antes de hacerlo.” Muy mala prensa no debería tener en la ciudad, al menos entre las cadenas y locales alimenticios, ya que “tras abandonar Philadelphia quebraron varios restaurantes”, algo que, inevitablemente, nos hace recordar ese capítulo en que engordó siete kilos en apenas dos días para evitar ser seleccionado por los 76ers, sin suerte.

Para él, el peso, y la carencia de centímetros, nunca fueron un problema. Con apenas 198 centímetros, Barkley superaba holgadamente los 115 kilos. Nadie apostó un duro por él hasta que lo vieron jugar. Incluso fue objetivo de burlas en sus comienzos en la NBA. El mismo sería encargado de acallar a sus más acérrimos críticos. “Creo que mi peso ideal es el peso en el que esté cuando estoy en la pista”, solía decir.

¿Y la altura? Incluso me atrevería a decir que le sobraban centímetros. Con la misma altura que Kobe Bryant, cinco centímetros menos que LeBron James y ocho que Kevin Durant, ‘The Round Mound of Rebound’ promedió casi 12 rebotes por partido a lo largo de su carrera y solo en su año rookie no alcanzó dobles dígitos en esta faceta. Para él, “la altura está sobrevalorada”, alegando que “ha jugado con muchos que eran muy malos y muy altos”. Como método ‘amenazante’, siempre fiel a su fanfarronería habitual, no dudó en maquillar sus palabras con otra de sus frases para enmarcar: “si tuviera la altura de Robert Parish me declararían ilegal en seis o siete Estados.” Todo un caballero.

Incluso llegó a liderar la competición en rebotes en la temporada 1986-87 con 14.6 capturas por noche. Preguntado por su secreto para tal proeza, quizás solo comparable con la del ya fallecido Maurice Stokes (de hecho Barkley fue definido como una versión ‘actualizada’ del trágicamente accidentado Stokes), el ahora analista para TNT se limitó a algo responder con algo, a priori, tan fácil de hacer como “Esta es mi técnica: ve y coge la maldita pelota.”

Para concluir me remito a un pequeño popurrí de frases míticas, pero igual de necesarias para comprender la verdadera naturaleza indomable del bueno de Barkley.

"Mira Cuttino (Mobley), ¿de qué coño vas disfrazado con esa ropa que usas? Ya no estás en Rhode Island. Esto es la NBA. Aquí las chicas tienen dientes"

"Si no hubieses tenido un buen tiro no habría habido ningún motivo para que siguieses vivo" (A Steve Kerr)

"Danny Ainge me ha llamado hoy. Tengo que disculparme con él. Aunque es cierto que está haciendo un trabajo lamentable en Boston, el no quiere que diga estas cosas en televisión. Danny Ainge es un buen amigo. Ha hecho algunos traspasos horrorosos, pero no quiere que lo diga en televisión, así que desde aquí le pido perdón."

"Mira A.C. (Green), si eres tan amigo de Dios, ¿por qué nunca le pediste que te diera un puto tiro en suspensión decente?"

“Querido Bill: que te jodan.Con amor, CB.” (mediante una carta a través de un recogepelotas)

“¿North Carolina falló 22 de sus 23 últimos tiros contra Georgetown? Hasta Stevie Wonder podría meter un tiro de 23…”

“Sam Cassell es un buen tipo, pero no creo que lo veamos en la portada deGQ pronto”. “Tengo una pregunta: ¿alguien ha visto juntos a Gollum y Sam Cassell?” (Por el aspecto del exjugador de Minnesota, Milwaukee y Houston, entre otros)

“Si alguna vez me lanzan flores en los campos rivales sabré que es momento de retirarme.”

Una acción que nunca llegó a producirse, aunque, por desgracia, si su retirada, la cual se hizo efectiva un 19 de abril del 2000 tras un partido con carácter de homenaje ante Vancouver Grizzlies. Atrás ha dejado más de 23.000 puntos y 12.000 rebotes, pero su trash talk siempre quedará impreso en los anales de la competición y desde su puesto en TNT junto a Shaquille O'Neal seguirá engrosando, sin duda alguna, su casi inigualable repetorio de anécdotas e historias.

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