A pesar de su prometedora actuación a lo largo de la segunda mitad del curso, la temporada dejó un sabor agridulce en los despachos de Boston. La franquicia de Massachussets alcanzó unos Playoffs en los que estaban abogados al fracaso al no contar con una plantilla de garantías mientras decían adiós a las posibilidades de aspirar a un pick alto en el Draft de New York.
Así, los Celtics seleccionaron en la 16ª posición a Terry Rozier, base formado en la Universidad de Louisville, aunque trataron por todos los medios alcanzar un mejor prospecto. Según un informe del medio Grantland del que se han hecho eco ESPN y CBS Sports, en Boston llegaron a ofrecer hasta cuatro picks de primera ronda por la novena selección de los Charlotte Hornets en las horas previas a la celebración del Draft con la intención de reclutar a Justise Winslow, estrella emergente de la Universidad de Duke. Entre estos picks estaba incluido el propio de primera ronda que sería utilizado en Rozier, así como una futura ronda no protegida de los Nets.
Una oferta suculenta que convenció a todos los responsables y componentes del cuerpo técnico de la franquicia. Menos a Michael Jordan. A pesar de las recomendaciones de su cuerpo de trabajo, el máximo mandatario de los Hornets no dudó en rechazar la oferta procedente de los despachos de Boston, quienes veían, así, esfumadas todas sus esperanzas de escalar puestos.
Aquella misma noche, Charlotte seleccionó a Frank Kaminsky. El gran deseo de los Celtics, Justise Winslow, sería elegido apenas un puesto por detrás (pick nº10) por los Miami Heat.
Kaminsky, producto de la Universidad de Wisconsin, ha sido uno de los grandes protagonistas del año en la NCAA y su impacto ha sido tal que el propio Michael Jordan no dudó ni un segundo en desestimar la gran oferta de los Celtics.