D'Angelo Russell se defiende: "A LeBron y Jesucristo también se les critica"

El rookie de Los Ángeles Lakers ha querido restar importancia a las críticas recibidas por el equipo tras caer derrotados ante sus vecinos angelinos.

La NBA es un mundo muy competitivo y complicado en el que no importa lo que hagas pues las constantes críticas por uno u otro motivo están a la orden del día. La clave está en saber encajar y sacar el máximo partido posible de estos juicios externos evitando a toda costa posibles repercusiones negativas o presiones innecesarias.

Un discurso fácil de recitar y difícil de aplicar que, por otro lado, parece haberse convertido en la filosofía diaria de D'Angelo Russell en su primera y muy complicada temporada en la mejor liga de baloncesto del planeta.

Pese al desastroso momento, el peor de su historia de hecho, que está viviendo la franquicia oro y púrpura, el base está disfrutando de una destacable temporada a nivel individual que lo sitúa como gran candidato a formar parte del Mejor Quinteto de Rookies, así como uno de los principales pilares del futuro del equipo.

Tanta responsabilidad y expectativas no han pasado desapercibidas en el entorno del jugador, siendo duramente castigado por aficionados y entrenadores por igual. Entre otras cosas, las principales críticas han ido dirigidas al cuestionable rendimiento defensivo del jugador y su poca capacidad para controlar el ritmo del juego de los Lakers. En su postura encomiable, Russell, a sus 19 años de edad, ha sabido mantenerse con la mente bien fría y afrontar su futuro con optimismo y mucha perspectiva.

Ni corto ni perezoso, el producto de la Universidad de Ohio State apeló a grandes figuras del deporte y de la historia del mundo para defenderse de la oleada de comentarios que aterrizan a diario en sus oídos.

"LeBron James recibe críticas constantemente. Jesucristo todavía es criticado", fueron los palabras del número dos del pasado Draft al Los Angeles Daily News.

Podemos enumerar diferentes motivos y culpables de la nefasta situación actual de unos Lakers heridos de muerto, lo cual ha sido una gran decepción para la exigente afición de Los Ángeles, quienes esperan con ansia, y casi desesperación, la irrupción de su mesías particular que pueda encaminar el rumbo del equipo. Por ahora, lo que necesitan los Lakers es tiempo y paciencia.

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