Hasta la fecha, ningún equipo en la historia de la NBA había conseguido rebajar a menos del 20% el acierto con su lanzamiento a canasta desde la línea de personal durante un encuentro (habiendo ejecutado en conjunto al menos 10 tiros en todo el partido). Sin embargo la pasada madrugada los Detroit Pistons hicieron historia, encestando solo 3 de sus 17 intentos, lo que supone un acierto del 17,6%.
Andre Drummond -que posee el récord de más tiros libres fallados en un mismo partido- contribuyó de forma decisiva a la consecución de este récord negativo, encestando solamente 1 de sus 10 intentos desde la personal, y solo su expulsión antes de que empezase el último cuarto del partido evitó que la noche se oscureciera todavía más, ya que le señalaron una flagrante de tipo 2 después de haber dado un manotazo a Tim Frazier en la cara. Por su parte, Marcus Morris falló los dos que intentó y Tobias Harris metió dos de los 5 que lanzó.
Los de Michigan perdieron con claridad en Nueva Orleans ante los Pelicans (86-109) en un encuentro que se puso cuesta arriba ya desde el primer cuarto y en el que DeMarcus Cousins no pudo jugar por tener que cumplir la suspensión de un partido debido a la acumulación de faltas técnicas. Fueron Anthony Davis (22 puntos, 14 rebotes y 3 asistencias) y Jrue Holiday (22 puntos y 5 asistencias) quienes llevaron la voz cantante.
Por si fuera poco, los Pistons también tuvieron poquísimo acierto con su lanzamiento desde el perímetro, acertando solo 3 de sus 23 intentos.
Tras el partido Stan Van Gundy remarcó que es imposible competir en un partido en el que como conjunto lanzas tan mal a canasta.