¿Qué deberían hacer los Celtics con la primera selección del Draft?

En Boston tienen el camino allanado para rematar su proyecto este verano y ser la alternativa real a Cavaliers y Warriors.

Imagen; Fadeaway blog
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Los Boston Celtics tuvieron a la suerte de su parte en la ceremonia de la Lotería del Draft de 2017, que se celebró este miércoles en Nueva York, y salieron con el premio gordo cumpliendo con sus posibilidades matemáticas, ya que gracias a que los Brooklyn Nets fueron el peor equipo de la temporada eran los que más probabilidades tenían de conseguir la primera selección, puesto que la primera ronda de los neoyorquinos de 2017, junto con la de 2018 y 2014 fue a parar a Boston en el traspaso que mandó a Kevin Garnett y Paul Pierce, entre otros activos, en verano de 2013.

El -bendito- problema para Danny Ainge y los Celtics es ahora preguntarse qué hacer con esta primera selección, por la que muchos equipos están suspirando.

Poner la guinda al pastel no es tarea fácil

En un proyecto madurado a fuego lento en estos últimos cuatro años, que ya ha demostrado que puede competir con los mejores de la liga, y que ha terminado la temporada con el mejor balance del Este, les costaría mucho introducir una pieza que necesita tanto rodaje como un número 1 del Draft. Cualquier jugador que ocupe una de las primeras posiciones preferirá un equipo con menos aspiraciones y más centrado en desarrollar a sus talentos jóvenes.

Ejemplos de esta estrategia hay a patadas. El más reciente y que mejor ilustra esta idea puede ser que en 2014 los Cavaliers, que escogieron a Andrew Wiggins en la primera posición del Draft, se encontraron de frente con el regreso de LeBron James, por lo que tuvieron que cambiar su hoja de ruta y traspasar al alero canadiense a un equipo en desarrollo para que llegase un All-Star consagrado como Kevin Love y aspirar desde el minuto uno a ganar el anillo. El resto es historia. Wiggins ha podido desarrollar su juego en los Wolves junto con otros jóvenes talentos y con poca presión por los resultados, y Love ha ganado un campeonato después de firmar un contrato de larga duración en Ohio.

Que tiemblen Cavaliers y Warriors

"Los Celtics ya compiten con los mejores, pero tienen un amplio margen de mejora tanto por su espacio salarial como por sus posibilidades en el mercado. Son un destino atractivo, rentable y con futuro"

El caso de los Celtics actuales es bastante distinto. Pase lo que pase en las Finales del Este, en las que parecen haber llegado sin fe y con pocas posibilidades de plantarse en las Finales -es el equipo con menos ambiciones aparentes de los cuatro que disputan las Finales de Conferencia-, son un conjunto sólido, de amplio recorrido y con un margen de mejora muy grande, tanto que casi asusta pensar en su futuro a corto plazo.

¿Por qué? Porque tienen en su mano la llave para ponerse no solo a la altura de los Cavs, si no de rebasarles por la derecha y crear un núcleo de estrellas con más recorrido que el que puedan tener sus rivales en estas Finales de Conferencia.

Entonces, ¿Cuál tiene que ser la estrategia?

Danny Ainge tiene en su mano dar el empujón final a este proyecto, traspasando esta primera selección a Indiana Pacers a cambio de Paul George o a Chicago Bulls a cambio de Jimmy Butler.

Ambos equipos parecen abiertos a negociar un intercambio de su jugador franquicia antes que se pierda en la agencia libre de 2018 o 2019, y dado el dominio que los Cavaliers están ejerciendo desde hace tres años podrían preferir hibernar durante un par de temporadas y desarrollar un nuevo proyecto para cuando LeBron haya envejecido y no esté en posición de liderar a su equipo, ahorrándose así eliminaciones perpetuadas en primeras, segundas rondas o Finales de Conferencia, esto es renunciar a su idea actual y aparcar sus ansias de victoria, lo cuál no es tarea fácil.

Tanto Pacers como Bulls tienen que mirar a largo plazo y esperar en un segundo o tercer plano que Celtics y Cavs compitan por dominar el Este.

Por si fuera poco, los Celtics cuentan con un importante espacio salarial en el que todavía les cabe una estrella de primer orden que puedan reclutar en la agencia libre de este verano, y Boston es un destino muy atractivo para el 99% de agentes libres, ya no solo por el clima ganador o la historia de la franquicia más laureada de la historia de la liga, sino también a nivel económico y competitivo.

Los Celtics tienen un importante mercado detrás, un gran número de aficionados en todo el mundo y durante los últimos años han construido una base los suficientemente sólida y versátil como para asegurarse ser competitivos durante muchos años.

Pongamos nombre y apellido al agente libre estrella que pueda llegar a Boston este verano; Gordon Hayward, un jugador élite por quien los Celtics han mostrado gran interés en los últimos años. El alero de los Utah Jazz no ha dejado nada claras sus intenciones de seguir en Salt Lake City y podría hacer las maletas con dirección a Massachussetts para reunirse con su entrenador universitario, Brad Stevens, con quien mantiene una estrecha amistad.

Apostar al verde

Con todo esto, el quinteto titular de los Celtics la próxima temporada puede ser Isaiah Thomas, Jimmy Butler, Gordon Hayward, Jae Crowder y Al Horford, con Avery Bradley como sexto hombre y un banquillo repleto de talentos como Marcus Smart, Jaylen Brown, Terry Rozier, Amir Johnson, Kelly Olynyk o Jonas Jerebko. Todo un lujo que les será difícil, pero no imposible, mantener durante muchos años.

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