Tras su salida de Toronto Raptors, y ya como nuevo jugador de los Brooklyn Nets, DeMarre Carroll no se ha mordido la lengua a la hora de valorar negativamente las dos temporadas que ha pasado al servicio del equipo canadiense.
El alero de 30 años ha cargado contra la organización de los Raptors, dónde asegura existe muy poca confianza entre unos y otros jugadores, entrenadores y directivos. De su etapa en Toronto, muy marcada por distintas lesiones, Carroll puede quedarse con muchos aspectos positivos, pero ha preferido remarcar los negativos delante de la prensa, en unas declaraciones que ha dado al Toronto Sun.
"Yo no estaba nada contento allí. Mi agente y yo pensábamos que iba a ser diferente, una filosofía orientada al equipo, pero en seguida me di cuenta de cómo se trabajaba allí"
Para Carroll no fue nada fácil adaptarse al ritmo de ataque de los Raptors, centrado casi en exclusiva en DeMar DeRozan y Kyle Lowry, a quienes se les reservan gran parte de los lanzamientos a canasta del equipo, una táctica que si bien no cree que esté mal planteada, sí está seguro de que la han puesto en prácitica con muchos errores.
En el apartado estadístico de asistencias por partido, los Raptors ocuparon los puestos 29 y 30 de 30 equipos en los dos últimos años, lo que da buena cuenta de lo previsibles que resultan para entrenadores y defensas rivales.
Sin embargo, el mayor handicap de la franquicia canadiense para Carroll tiene más que ver con la química entre jugadores que con las pizarras de los entrenadores o la cultura del equipo.
"Este año muchos chicos no confiaron el uno en el otro y muchos de ellos sentían que no podían ser productivos para el equipo".