Amado por unos y odiado por otros, el informe arbitral sobre los dos últimos minutos de la NBA, para bien o para mal, arroja luz sobre muchas situaciones polémicas de los partidos que llegan igualados al final; los errores arbitrales quedan al descubierto y aunque ya no se puede volver atrás ni reparar el daño, supone una exaltación del músculo de transparencia del que presume la mejor liga de baloncesto del mundo, y contribuye a su buena imagen.
Ni una semana ha tardado en tomar su merecido protagonismo este documento, que tantas críticas ha recibido por parte de los propios árbitros en los últimos años. La NBA ha reconocido que en los últimos segundos del partido que los Minnesota Timberwolves ganaron a los Oklahoma City Thunder con un triple lejano de Andrew Wiggins sobre la bocina se produjeron dos errores cruciales que condicionaron y decidieron el resultado final de 115-113.
El triple de Wiggins no debió subir al marcador, ya que los colegiados debieron señalar un bloqueo ilegal de Karl-Anthony Towns sobre Paul George, mientras su compañero conducía el balón hacia la canasta rival. Hay que mencionar que varios jugadores de los Thunder se quejaron de este hecho nada más finalizar el encuentro. Por si fuera poco, el mismo informe señala que al entrenador de los Timberwolves se le debió pitar una falta técnica por colocarse detrás árbitro en los últimos segundos, lo que hubiera dado a los Thunder un tiro libre extra.
The NBA’s last two minute report says Karl-Anthony Towns set an illegal screen on Paul George.
— Royce Young (@royceyoung) 23 de octubre de 2017