La pasada madrugada vivimos uno de los partidos más esperados de la temporada regular 2017-18 en la NBA. Los Golden State Warriors perdieron con claridad (91-108) ante los Oklahoma City Thunder en el Chesapeake Energy Arena en el que sería el segundo regreso de Kevin Durant a la que fue su casa durante ocho de sus primeros nueve años -por el traslado desde Seattle de los Supersonics- en la liga. Había muchas ganas de ver su reencuentro con Russell Westbrook, y no defraudó en absoluto.
El MVP de las pasadas Finales llegaba a territorio hostil siendo duda por sus molestias, pero finalmente pudo jugar para alivio de los aficionados. Russell Westbrook fue el mejor del partido, con 34 puntos, 10 rebotes, 9 asistencias y 4 robos de balón, mientras que el enemigo público número uno de Oklahoma, el MVP de las Finales, se quedó en 21 tantos, 5 rebotes y 2 asistencias.
Durant fue presentado por la megafonía del pabellón de los Thunder entre abucheos y con la canción característica del Imperio de La Guerra de las Galaxias, como si el jugador llegase desde el lado oscuro de la Fuerza.
KD receives plenty of boos as he's introduced with The Emperor Strikes Back playing pic.twitter.com/fGjKOgFMUe
— Warriors on NBCS (@NBCSWarriors) 23 de noviembre de 2017
Durante transcurso del tercer cuarto, en un ataque de los Warriors, Westbrook estuvo a punto de robarle el balón a su ex compañero y amigo, pero el balón terminó saliendo por la línea de fondo. Cuando menos lo esperábamos, embos empezaron a discutir y llegaron a encararse, chocando sus cabezas como dos bisontes en duelo.
Things got chippy between KD and Westbrook-- pic.twitter.com/tY2Gb82VD1
— NBA (@NBAEVERYTHlNG) 23 de noviembre de 2017
Tras el partido, Durant restó importancia al incidente y animó a los aficionados a quedarse con lo deportivo en vez de atender a roces que considera naturales de este deporte.