A Mike Conley el tendón de Aquiles no es lo único que le duele. Lo que más le molesta es no poder ayudar a sus compañeros en la peor racha de resultados que atraviesa la franquicia desde el año 2009 pesa más incluso que la lesión que ya le ha dejado fuera de las canchas durante tres semanas, y siente que en parte por su culpa la directiva tomó la decisión de despedir al entrenador David Fizdale. Además, respecto a ese asunto con Marc Gasol, no le gusta que a su mejor amigo dentro del vestuario le acusen de 'asesino de entrenadores'.
En la primera entrevista que ha concedido el base de los Grizzlies desde que está de baja, al Memphis Commercial Appeal, Conley reconoce que la franquicia de Tennessee está atravesando un momento muy complicado y confiesa que todavía no son capaces de ver la luz al final del túnel.
Sobre su lesión, espera saber más la próxima semana, cuando sea reevaluado por los servicios médicos del equipo. Dice que cuando le duele no puede caminar y le parece imposible ponerse de puntillas o subir escaleras. Sin embargo, afirma que no lo tiene roto, aunque se esté recuperando a un ritmo lento. Conley cree que ser conservador respecto a su regreso a las canchas es lo más inteligente que puede hacer en este punto de su carrera, ya que no quieren correr riesgos que después puedan lamentar.
Respecto al asunto de Fizdale, el base de 30 años recuerda todo lo que hizo el ex entrenador de los Grizzlies por él, por el equipo y por la ciudad de Memphis.
"Odias ver cuando despiden a una buena persona, pero al mismo tiempo sabes que tenemos que avanzar de alguna manera. Tenemos que confiar en que JB (Bickerstaff) nos llevará por el camino correcto".
Acerca de cómo ve las acusaciones que está recibiendo su compañero y amigo Marc Gasol respecto a esta decisión de la franquicia, Conley reconoce que aunque ambos tenían bastantes diferencias personales, cree que los malos resultados son los que han motivado el despido del entrenador, y admite que le sorprendió que el pívot español no jugase en todo el último cuarto del fatídico partido contra los Brooklyn Nets.