LeBron James y James Harden juegan a otra cosa
Estas dos superestrellas tienen la habilidad de burlar las normas establecidas y adaptarlas al juego que más les favorece
Solo los más grandes pueden romper con las normas establecidas. Su grandeza, su poder es tal que no son ellos los que se adaptan a las reglas, sino las propias reglas las que se amoldan a ellos. Algo así sucede con James Harden y LeBron James.
Con el paso de los años, LeBron se ha erigido como el rey absoluto de la NBA. Su dominio deportivo ha sobrepasado los límites de la cancha y se ha traducido en un dominio total de la liga. No hay nadie que tosa a “The King” en la NBA, tanto fuera como dentro de la pista.
En los último días hemos visto un ejemplo claro: después de que Anthony Davis solicitara ser traspasado, los Pelicans acusaron a James de tampering (manipular a un jugador para que fiche por un equipo, algo prohibido en la NBA), pues este había reconocido que le encantaría jugar con Davis, además de haber cenado con él tras un partido.
Finalmente, la NBA acabó multando a “La Ceja” por violar la regla que prohíbe hacer pública una petición de traspaso, y James se fue de rositas.
LeBron James participó en la práctica de hoy y continúa evolucionando hacia su regreso. pic.twitter.com/CliofcSeoa
— Los Lakers (@LosLakers) 30 de enero de 2019
Otra situación donde se advierte la inmunidad de LeBron es en su peculiar relación con los árbitros. Han sido cientos las veces que hemos visto protestas subidas de tono de LeBron hacia los colegiados, gesticulando, aireando los brazos, charlando prolongadamente con ellos.
Sin embargo, no se recuerda ninguna ocasión en la que a James se le haya pitado una técnica. Es un hecho que a LeBron se le conceden más privilegios que al resto. El de Akron se ha ganado el respeto de todos en la liga, y ha conseguido que las normas sean distintas para él.
Mientras tanto, a James Harden, que en el último mes ha promediado la friolera de 43,2 puntos, se le acusa de engañar y fingir para sacar faltas a sus rivales. Pero el juego de Harden no es una trampa, es un arte.
Cuando su defensor se aleja por miedo a cometer falta, James lo castiga anotando, y cuando su emparejamiento le atosiga para que no enceste con facilidad, Harden tiene la habilidad para sacarle una falta e ir a la línea de personal. Hay un dato revelador sobre el talento ofensivo de Harden: si eliminásemos los tiros libres, “La Barba” seguiría liderando la liga en anotación.
Do these NBA stars play by different set of rules?: LeBron James' league-wide power. James Harden's foul-drawing prowess. These two superstars are so good at what they do, it's like they are playing a different game. https://t.co/jLnMG4IJFO pic.twitter.com/4JVz0MYFCg
— US COMPANY ISSUES (@issues_us) 31 de enero de 2019
Su poderío ofensivo es tan grande que la NBA llego a crear en su día una regla para pararle, la denominada “Ley Harden”. Pues “La Barba” ha vuelto a burlar a las normas, y ahora ha patentado ese step-back imparable al que nadie se atreve a calificar como pasos o legal.
No es que estos jugadores jueguen con ventaja, sino que tienen la grandeza, la magnitud necesaria para sacar ventaja a las normas de manera lícita.