Si que es cierto que no es algo preocupante pero, comienzan a salirle calvas a ese precioso y cuidado césped que son los Golden State Warriors. Las dos últimas derrotas en casa en este mes del equipo no es algo de lo que uno debería alarmarse pero si en cuanto a las formas, pese a que el ataque continúa siendo muy resolutivo la faceta defensiva va acumulando cada día más tareas pendientes. Desde que el equipo está bajo el mando de Steve Kerr han disputado un total de 83 partidos de playoffs y esto, unido a los varios títulos hacen que el 'hambre ganador' decrezca o que aumente la fatiga dinástica.
"En los equipos tras llegar varios años a Las Finales de la NBA o el mero hecho de intentárlo, históricamente, ha acabado por pasarles factura, es inevitable", comentó Kerr tras el último entrenamiento. "A medida que avanzas surgen más adversidades, lo sabemos aunque lo tenemos interiorizado".
Ya la celebración de este pasado año tras arrollar a los Cleveland Cavaliers fue un poco más 'sosa' de lo normal, como si fuese algo ganar y eso, jugadores como Stephen Curry lo notaron y comentaron. No solo ganar, sino de la forma tan arrolladora en la que lo hacen estos Warriors influye en la motivación.
Aún así el modelo de gestión de este equipo continúa siendo la envidia de la liga, no firmas a Kevin Durant en un equipo de más de 70 victorias para no ir a ganar, está claro, algo que han demostrado este año con la llegada de Cousins, el gen competitivo sigue ahí. Al final la conclusión es clara, si están al nivel que se les presupone solo hay un rival que pueda con ellos y ese son ellos mismos, la capacidad que tengan para afrontrar la postemporada puede acabar por 'matarles' o por darles otro anillo que los lleve de nuevo a lo más alto.