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Los Celtics hacen dura autocrítica después de nueve días negros
Han perdido cuatro de los últimos cinco partidos y tienen muy difícil ser segundos de Conferencia Este. Atención a sus duras palabras.
La vida es una montaña rusa y se puede salir de la gloria al infierno en apenas un pestañeo. Pueden dar fe de ello los Boston Celtics, inmersos en una severa crisis después de que hace nueve días se las prometieran muy felices al estar metidos de lleno en la batalla por la segunda posición de la Conferencia Este. El mítico conjunto verde acusó la baja durante algunos partidos de Jayson Tatum y parece haber perdido los automatismos que les llevaron a tener un récord de 41-16. Ahora, después de caer por cuarta vez en los últimos cinco partidos, desperdiciar una renta de 18 puntos en casa ante Oklahoma City Thunder y ver cómo las últimas posesiones eran un auténtico despropósito, los Celtics hacen autocrítica.
"Hay que saber gestionar este tipo de cosas. La NBA es una competición mágica por la facilidad con que se rompen dinámicas positivas y puedes pasar en muy poco tiempo de la cima del mundo a ver cómo el cielo se cae sobre ti", señaló Brad Stevens, que ha visto cómo su equipo languidecía ante Rockets, Nets, Jazz y Thunder en los últimos días. Lo más increíble de todo es que en esos partidos fueron por delante en el marcador durante gran parte del encuentro, llegando a presentar rentas superiores a los quince puntos. "Es obvio que tenemos que mejorar muchas cosas y resulta importante controlar las emociones. Estamos teniendo muchos altibajos, debemos ser más estables, estar unidos y encontrar de nuevo nuestro juego", señaló Gordon Hayward, que sigue sin encontrar continuidad en su baloncesto.
Sunday night’s matchup came down to the wire, but we were unable to get it done against OKC, falling 105-104. pic.twitter.com/VNqCaOhlAY
— Boston Celtics (@celtics) March 9, 2020
Quien quedó señalado fue Kemba Walker, que perdió el balón en la última posesión cuando Boston tenía ventaja de un punto y le bastaba con mantener la pelota y recibir una falta para ir a la línea de tiros libres. "No voy a dejar que me hundan. Me estoy viendo bien y voy a seguir trabajando. Sé que puedo jugar mejor y aunque los tiros no están entrando, sé que mejoraré. No es la primera vez que ocurre algo así en mi carrera y siempre terminé elevando mi nivel", argumentó el base de unos Boston Celtics heridos en su orgullo.