Sin ningún tipo de dudas, no hubo un deportista más importante en la historia a la hora de hablar de negocios que Michael Jordan. El exjugador de los Chicago Bulls ha sido mejor que nadie manejando sus finanzas desde el principio de su carrera e incluso tras su retiro, es una “máquina” de generar dinero año a año.
Jordan mantiene su contrato vitalicio con Nike que incluso le reportan dividendos por zapatilla vendida hasta el día de hoy y su impacto fue tan grande, que se creó la Jordan Brand para comercializar todo tipo de productos con su logo e incluso están desembarcando en el fútbol. Además, MJ posee restaurantes, canchas de golf, mansiones, yates y pasa su tiempo entre las tres mansiones que posee en los Estados Unidos.
Nota con el lado menos conocido de Jordan: detalles inéditos sobre su pasión por los cigarros cubanos, el tequila, el vino, la comida, los autos y las motos. Las tres mansiones que tiene, sus yates y el campo de golf que se construyó para seguir con su otro amor. #TheLastDance -- https://t.co/Fh2VUyYWth
Pese a ser el mejor de todos en los negocios y haber sido uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA, Jordan aún no pudo replicar su éxito como dueño de una franquicia. Es que Jordan es el dueño mayoritario de los Charlotte Hornets, franquicia situada en su estado natal de Carolina del Norte, pero el suceso deportivo aún no llegó.
En la última década, los Hornets han sido una fija en los últimos puestos del Este y se han caracterizado más por desperdiciar picks del draft o por sobrepagar jugadores que por competir y ser una amenaza para el título. Tras la salida de Kemba Walker, la franquicia ha comenzado su enésima reconstrucción y han juntado un interesante núcleo joven, que buscará cumplir el máximo anhelo de Jordan: repetir su éxito como jugador y ganar un anillo como dueño de un equipo.