¿Pueden dar la sorpresa los Portland Trail Blazers?

Los de Oregon se han erigido como el principal candidato a la octava posición de la Conferencia Oeste tras los últimos resultados obtenidos.

Damian Lillard CJ McCollum Carmelo Anthony
Damian Lillard CJ McCollum Carmelo Anthony

El carácter azaroso e imprevisible de la burbuja de Orlando ha dado lugar a ciento y un debates dentro del seno de la liga. La NBA nunca hizo frente una crisis de tal calibre que afectara a todo el planeta y esta nueva realidad ha provocado que realizar pronósticos más o menos fiables se convierta en una empresa encomiable.

Los aficionados siguen lanzándose la pelota de tejado a tejado mientras debaten sobre qué equipo se alzará con el campeonato. Mientras tanto, hay una lucha igual de encarnizada y más cercana en el tiempo: la octava plaza de la Conferencia Oeste. Actualmente, la tendencia global nos invita a pensar que Portland Trail Blazers es el equipo mejor posicionado para asaltar dicha plaza. Una pequeña vuelta por las redes sociales y los foros de Internet nos demuestra que esta evidencia no es tal y que existe una gran diferencia de opinión. ¿Son los Blazers un legítimo candidato para firmar una aparición en post-temporada? Por supuesto. ¿Pero es realmente un conjunto peligroso capaz de poner en aprietos a los ‘cocos’ del Oeste? Quizá no tanto.

Durante semanas, muchos han calificado a los Blazers como uno de los equipos más atractivos para ver en Florida. A lo largo de gran parte del curso, los de Oregon deambularon por la zona baja de la clasificación a causa de las numerosas lesiones que lastraron su plantilla, principalmente en el juego interior. Sin embargo, el formato de 22 equipos propuesto por la NBA insufló vida al equipo y la reanudación les ha sentado de maravilla. Terry Stotts ha recuperado a todos sus efectivos en la pintura y el back-court liderado por Damian Lillard y CJ McCollum está rindiendo con garantías.

Luego está Carmelo Anthony. Pocas historias hay más fascinantes en la burbuja que el renacimiento y redención del alero. Desechado por los Rockets tras apenas diez partidos en la temporada, el jugador afrontó una odisea en el desierto de un año sin recibir ni una sola llamada. Muchos pensaron que su carrera había finalizado y que él, en concreto, estaba acabado. A sus 36 años, había perdido chispa, no era un defensor de alto nivel y no aceptaba salir desde el banquillo. Se trataba de un perfil analógico en pleno auge y expansión de la era digital.

Cuando finalmente sonó su teléfono no se lo pensó y llevó a cabo una transformación física y mental que se han traducido en una versión completamente renovada de sí mismo. “Nunca me tomé un tiempo libre”, declaró Carmelo Anthony. “Tuve la oportunidad de combinar algunas dietas con mis entrenamientos. Descubrí lo que quería hacer. Y, lo más importante, mentalmente supe lo que tenía que hacer. Una vez pude corregir mi mentalidad todo lo demás pudo encajar.”

El nuevo Carmelo ya no era el antiguo anotador compulsivo de Denver ni el frustrado referente en La Gran Manzana que fue utilizado como chivo expiatorio por Phil Jackson. A su llegada rindió a un nivel asombroso en el puesto de ‘4’ y tras el regreso de las torres interiores se ha sabido adaptar perfectamente a las necesidades del equipo y al liderazgo de Lillard y McCollum.

“Sabe jugar en equipo. Entiende lo que necesitamos de él en ciertas situaciones. Encuentra la forma de ayudarnos. No está ahí fuera tratando de hacer las mismas cosas que hacía en Denver o Nueva York”, afirmó Damian Lillard. “Sabe cómo va el juego. Sabe cómo ponerse en el lugar de los demás para ayudar al equipo. Es obvio para alguien como yo que presta atención a todo. Me parece muy irrespetuoso cómo la gente habla sobre él. Es un miembro del Salón de la Fama.En Orlando ha confirmado esta transformación y su producción en el triunfo ante Rockets ha servido para ratificar la misma.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Otro sector sugiere que, de clasificarse, lo harán para caer estrepitosamente ante Los Angeles Lakers. Los argumentos para tal afirmación son varios. En primer lugar, no disponen de un defensor exterior de garantías para defender a LeBron James. El único capaz de obtener cierto rédito, Trevor Ariza, no ha viajado a Disney World por asuntos personales. Y en segundo lugar, el regreso de Nurkic y Collins será insuficiente para confrontar a un Anthony Davis que ha exhibido un nivel monstruoso en ambos lados de la cancha durante todo el curso.

De momento, los Portland Trail Blazers no deben pensar en su rival de primera ronda si no en hacer todo lo necesario para hallarse en dicha encrucijada. A los de Oregon le restan cinco enfrentamientos de regular season, cuatro de ellos ante equipos muy potentes: Denver Nuggets, Los Angeles Clippers, Philadelphia 76ers y Dallas Mavericks. Tan solo uno, el último ante Brooklyn Nets, se presenta asequible.

Si finalmente sellan su clasificación para los playoffs, los Blazers tendrán enfrente un reto infranqueable. Pero si hay que soñar, que sea en Disney World.

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