Una narrativa más que hace especiales estas Finales de la NBA 2020

Quizá si lo pensamos el año pasado, tener a Los Angeles Lakers y los Miami Heat en las Finales hubiera parecido una auténtica locura. Las cosas cambian muy rápido.

LeBron y Wade intercambiando sus camisetas tras un partido.
LeBron y Wade intercambiando sus camisetas tras un partido.

Los Angeles Lakers, antes de la llegada de LeBron James, estaban viviendo unos años muy oscuros sin conseguir un proyecto para competir. Aunque la temporada en la que llegó el rey de la liga no mejoraron las cosas. Las lesiones acabaron frustrando el retorno de los oro y púrpura a los playoffs.

En el otro lado del país, los Miami Heat seguían en esa línea de los últimos años de competir por meterse en la séptima u octava plaza de la Conferencia Este. Aunque la falta de efectivos de la temporada pasada les hizo quedarse también descolgados de la pelea por los playoffs.

Ambos equipos quedaron décimos de sus respectivas conferencias, siendo proyectos que tenían mucho que mejorar para pensar en un anillo. Tuvimos ese bonito momento de LeBron intercambiando la camiseta con Dwyane Wade, pero ninguno de las plantilla llegó a ser temida en la liga y quedaron en segundo plano.

Con las llegadas de Jimmy Butler a Florida y Anthony Davis a California cambió totalmente el panorama de los equipos. Ambos han conseguido hacer una buena temporada regular, pero en los playoffs es donde han dejado claro el salto cualitativo que han dado estos fichajes.

Tanto los Heat como los Lakers han conseguido pasar de ser equipos irrelevantes que no entraban entre los mejores clasificados a ser los equipos que se disputen las Finales de la NBA 2020. Y en el caso de los angelinos era más esperado, pero los de Miami han hecho upset contra Milwaukee Bucks y Boston Celtics, además de barrer a los Indiana Pacers en primera ronda. Unos playoffs para el recuerdo y que les hace ser más que dignos rivales para LeBron en la lucha de su cuarto anillo.

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