Los momentos inolvidables de Sergio Rodríguez con la selección española

El base canario de 35 años ha sido una pieza fundamental en los éxitos del baloncesto español, con actuaciones memorables que conviene repasar.

Sergio Rodríguez, selección española. Foto: gettyimages
Sergio Rodríguez, selección española. Foto: gettyimages

¡Qué lejos queda ya la imagen de aquel joven imberbe, descarado y eléctrico que asombraba con su manejo de balón y verticalidad! Sergio Rodríguez, el niño maravilla del baloncesto español, se ha hecho mayor sin casi darnos cuenta y abandona la selección española tras una trayectoria plagada de éxitos y actuaciones imborrables de la memoria colectiva de este país. Su sonrisa y descaro cautivaron tanto como su baloncesto en aquel verano inolvidable de 2006, en el que España se proclamó campeona del mundo con un triunvirato de bases difícilmente mejorable y tremendamente compatible; José Manuel Calderón era el titular indiscutible, Carlos Cabezas daba relevos muy solventes y el joven Chacho dinamitaba el orden establecido y era cambiar de dinámicas a pesar de su inexperiencia y físico aún por desarrollar.

Fue una presentación en sociedad idónea la del canario, que puso su firma en la conquista de la gloria con unos minutos sublimes en la semifinal contra Argentina, uno de los encuentros más importantes de la historia de este deporte en España. Su marcha precoz a la NBA puso ciertos obstáculos para su continuidad en el equipo, mientras que la eclosión en Pekín de Ricky Rubio supuso una amenaza a sus opciones de asumir protagonismo, llegando a perder la cita olímpica de 2008, el Mundial 2010 y el Eurobasket 2011. Sin embargo, se reenganchó a La Familia en los Juegos Olímpicos Londres 2012, donde desempeñó un papel crucial para llevar a España a la gran final.

Sergio Rodríguez ha ganado 7 medallas con la selección española, entre Mundiales, Eurobasket y Juegos Olímpicos

Aunque el campeonato en el que su impacto fue mayor resultó ser el Eurobasket 2015, cuando rescató a una España al borde de la eliminación en la fase de grupos, cuajando un partido impecable contra la Alemania de Schröder, y surtiendo de balones a Pau Gasol en la final ante Francia, en lo que resultó uno de los partidos más espectulares de este grupo de excelentes jugadores y magníficos amigos. Logró también la medalla en el Eurobasket 2017 y fue clave en un partido de infarto contra Australia para conseguir el bronce olímpico en Río de Janeiro. Su legado será eterno y se ve encarnado en esa manera de jugar que puede ser considerada como forma de vida, apodada comúnmente como Chachismo. Nunca podremos olvidar a un jugador desequilibrante, talentoso y espectacular, que nos ha hecho emocionarnos y vibrar durante años. ¡Gracias Chacho!

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