Giannis Antetokounmpo ha sido el último deportista de élite que ha negado haber fracasado tras haberlo hecho. Su discurso tras la eliminación de Milwaukee Bucks en el quinto partido ante Miami Heat fue muy bonito, pero no se puede ir contra el significado de las palabras.
Nos encontramos en una sociedad en la que parece que no se puede fracasar. Se une al fracaso con el esfuerzo y no están en absoluto conectados. El fracaso está conectado con las expectativas, con los objetivos. Fracasar está ligado según la RAE con Frustración, que no es ni más ni menos que privar a alguien de lo que esperaba o, simplemente, malograr un intento. Y los Bucks malograron el intento de ganar el anillo.
Es así de simple. Y, ojo, coincidimos en que no toda no consecución de un objetivo es un fracaso. La eliminación de los Bucks el año pasado en el séptimo partido ante los Celtics no fue un fracaso. La de este año, siendo el máximo favorito, ante el octavo del Este, sí lo es.
Y lo más importante de todo es que no soy yo el que lo piensa. Sí, Giannis, tu franquicia, tu equipo, los Bucks, también. Acaban de largar a tu entrenador, a Mike Budenholzer. El primer técnico en cuarenta años en ganar el anillo apenas 2 años después se va a la calle.
¿Se puede echar a alguien si la temporada no ha sido un fracaso? El año pasado no lo echaron cuando perdisteis con los Celtics. Este año, sí. Algo ha cambiado. Has fracasado, Giannis, y no pasa nada. Te levantas y sigues trabajando para intentar mejorar el año que viene.
Hay que perderle el miedo a la palabra fracaso, no es para tanto.