En el inicio de la temporada baja de la NBA, se tomó una decisión obligada desde Boston Celtics. Debido a sus problemas con el second apron y el espacio salarial, la franquicia de Massachusetts traspasó tanto a Jrue Holiday como a Kristaps Porzingis. Aprovechando la lesión de gravedad de Jayson Tatum, se quiso hacer una plantilla a modo de transición hasta el regreso de su superestrella. En este contexto aterrizó Anfernee Simons.
El jugador de Portland Trail Blazers fue intercambiado a los Celtics por el mencionado Jrue Holiday. Un experto tirador y anotador reputado en la NBA, capaz de complementar bien a Derrick White y Jaylen Brown. Sin embargo, en los planes de Boston se encuentra volver a traspasarle antes de que empiece la siguiente temporada, aprovechando su valor en el mercado NBA.
Pero, según señala desde los Rumores NBA el medio FastBreakJournal, Boston Celtics tiene problemas para encontrar un socio en alguno de los otros 29 equipos de la NBA. Al parecer, ahora mismo no hay un interés real por conseguir el fichaje de Anfernee Simons.

La diferencia con Niang
El movimiento de Georges Niang (que volvió a ser intercambiado tras llegar a los Celtics en el trade por Kristaps Porzingis), que tenía un salario de 8,2 millones de dólares en el último año de su contrato, resultó más sencillo de ejecutar. Utah utilizó parte de la excepción de intercambio de 26,6 millones generada el pasado verano en el acuerdo que llevó a John Collins a Salt Lake City para absorber el contrato del alero.
Para Niang, de 31 años, el traspaso supone un regreso a un lugar familiar: ya defendió la camiseta del Jazz durante cuatro temporadas, entre 2018 y 2022. La última campaña la dividió entre Atlanta y Cleveland, disputando 79 encuentros y registrando promedios de 9,9 puntos, 3,4 rebotes y 1,4 asistencias, cifras que representan sus mejores números en la liga.
Más allá de lo deportivo, el traspaso de Niang tiene un fuerte impacto económico. Boston reduce su impuesto de lujo de 73,1 millones a 30,4 millones de dólares, quedando ahora a 10,2 millones por debajo de la llamada “segunda línea” de penalización de la NBA, aunque todavía 1,7 millones por encima de la primera. Este respiro financiero podría facilitar que el equipo tenga margen para maniobrar de cara a nuevas incorporaciones o, en el mejor de los casos, cerrar un acuerdo que incluya a Simons.