Durante el partido del domingo entre Golden State Warriors y New Orleans Pelicans se produjo un tenso cruce entre Draymond Green y un aficionado situado en primera fila. Avanzó hasta quedar prácticamente pegado al espectador, después de que este celebrara una falta señalada a Green mientras defendía a Herbert Jones.
El seguidor, identificado como Sam Green, de 35 años y residente en Nueva Orleans, vestía un polo negro con el logo de los Pelicans. Tras la infracción, y mientras los jugadores tomaban posición para los tiros libres, Draymond se dirigió hacia él y se situó a escasos centímetros. Ambos intercambiaron palabras mientras el aficionado mantenía los brazos abiertos y una expresión de evidente diversión. Los árbitros intervinieron de inmediato para apartar al jugador, mientras varios acomodadores rodeaban al seguidor para hablar con él.
Según explicó Sam Green, sus burlas consistían en repetir el nombre de “Angel Reese”, aludiendo a la estrella de la WNBA. Lo hacía porque varias de las capturas iniciales de Draymond procedieron de sus propios fallos cerca del aro, incluida una jugada en la que encadenó cinco intentos consecutivos y recuperó los cuatro primeros rechaces.
Draymond señaló tras el encuentro que el seguidor “solo seguía llamándome una mujer”, matizando después que se refería a que utilizaba “un nombre de mujer”. “Al principio me hizo gracia, pero no puede repetirlo una y otra vez. Tengo cuatro hijos y otro en camino. No puedes seguir llamándome mujer”, añadió.
Sam Green afirmó por su parte que el jugador le respondió con insultos y llegó a advertirle que le daría un puñetazo si continuaba con las referencias a Angel Reese, quien en su etapa en LSU firmó numerosos récords de rebotes. También comentó que él no utilizó malas palabras y que le sorprendió que el jugador se desplazara más de tres metros fuera de la pista para encararse con él. Los acomodadores le emitieron una advertencia, aunque finalmente pudo permanecer en su asiento.
“Al principio hablaba”, dijo Draymond Green sobre el seguidor. “Pero cuando me acerqué, dejó de decir gran cosa. No pasa nada, seguimos adelante”.
El entrenador de los Warriors, Steve Kerr, declaró tras el partido que no podía profundizar demasiado en el incidente porque desconocía el contenido exacto del intercambio verbal. “Mientras no vaya a más, está bien que un jugador se acerque y hable”, comentó. “Habría estado bien que la seguridad llegara un poco antes”.
El historial de Green con los fans
Draymond Green, cuyo carácter impulsivo le ha costado técnicas, multas y expulsiones en el pasado, ya había sido sancionado antes por interacciones con aficionados. En 2022 recibió una multa de 25.000 dólares por lo que la liga calificó como “dirigir lenguaje obsceno hacia un aficionado”.