Las preocupaciones sobre Joel Embiid ya no se limitan únicamente a sus recurrentes problemas de rodilla. Según varios ojeadores de la NBA, el pívot de Philadelphia 76ers estaría teniendo dificultades para adaptarse a la creciente velocidad del baloncesto moderno, un problema que —según ellos— se hacía evidente incluso antes de su más reciente ausencia.
Un ojeador de la Conferencia Este aseguró que el MVP no lograba mantenerse al nivel del ritmo actual de la liga ni siquiera en sus mejores noches físicas, lo que ha elevado las dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo. “Con lo rápido que se juega hoy, ya le costaba seguir el ritmo estando sano. Mucho más ahora”, afirmó otro scout del Este.
Embiid acumula más de dos semanas fuera de acción debido a molestias en la rodilla derecha, una articulación que se suma al historial de complicaciones que ya arrastraba en la rodilla izquierda. La sucesión de problemas físicos ha impulsado a los 76ers a replantearse cómo construir su identidad ofensiva para que no dependa por completo de su disponibilidad.
Dentro de las oficinas rivales crece la sensación de que Filadelfia debe modificar su enfoque. Algunos ejecutivos creen que Embiid sigue siendo valioso, pero que ya no es prudente sustentar todo el ataque sobre él. “Tienen que encontrar una manera de maximizar lo que todavía puede ofrecer”, reflexionó un dirigente del Este. “No creo que vuelva a ser el jugador que era, así que deben usarlo de forma más estratégica”.

Embiid, mucho menos ágil
La pérdida de movilidad del pívot se ha vuelto más notoria en defensa. Rivales lo obligan a abandonar la pintura para explotarlo en situaciones de pick-and-roll y su desplazamiento lateral ya no responde como antes. “Corre de una línea de tiros libres a la otra, poco más”, comentó un entrenador asistente de la conferencia.
Incluso su impacto en el rebote ha disminuido, un indicio adicional de que su explosividad ha mermado. Mientras continúa de baja, los 76ers han sufrido para proteger la pintura, con Andre Drummond como la única opción natural en el centro.
Aun así, los equipos siguen respetando la capacidad ofensiva de Embiid. Tras un inicio titubeante en Boston, encadenó cinco partidos de más de 20 puntos, con un 50% de acierto en tiros de campo y un 37,5% desde el triple, especialmente peligroso en acciones de mano a mano con Tyrese Maxey, Cooper Edgecombe, Quentin Grimes y Jared McCain.
Su nivel anotador no está en duda. La incógnita, para los ojeadores, es si su cuerpo puede seguir el ritmo de la NBA actual.