Los propietarios de Houston Rockets han intensificado las conversaciones para adquirir y trasladar a Connecticut Sun, en un movimiento que podría devolver a Houston una franquicia de la WNBA. Según fuentes consultadas por ESPN, las negociaciones entre ambas partes se encuentran en un punto avanzado y han sido descritas como positivas, con una oferta económica mejorada que ahora estaría dentro de un rango que el Sun considera seriamente.
De acuerdo con una fuente cercana al proceso, aunque ya se ha hablado de una oferta formal, todavía no existe un acuerdo de exclusividad firmado y no se ha tomado una decisión definitiva sobre el futuro de la franquicia. Aun así, el diálogo continúa abierto y activo entre las partes implicadas.
El interés de la WNBA por regresar a Houston no es nuevo. Cuando la liga anunció la expansión a tres nuevos equipos el pasado mes de junio, la comisionada Cathy Engelbert mencionó públicamente tanto a la ciudad como al propietario de los Rockets, Tilman Fertitta, señalándolos como una opción prioritaria para el crecimiento de la competición.
Los Sun iniciaron hace más de un año un proceso para explorar opciones de inversión, con la intención inicial de vender una participación minoritaria que permitiera financiar mejoras de infraestructura. Sin embargo, varios grupos —entre ellos Houston— mostraron interés en una compra total de la franquicia, lo que acabó elevando la oferta de los Rockets hasta los 250 millones de dólares.

Los Celtics ya intentaron lo mismo
A principios de julio, los propietarios del Sun alcanzaron un acuerdo para vender el equipo por una cifra récord de 325 millones de dólares a un grupo liderado por Steve Pagliuca, expropietario minoritario de Boston Celtics, con la intención de trasladar la franquicia a Boston.
No obstante, la WNBA bloqueó esa operación, dejando claro que las decisiones de reubicación corresponden exclusivamente a la Junta de Gobernadores de la liga, y no a los equipos de manera individual. Además, la liga prioriza a las ciudades que ya han pasado por el proceso de expansión, lo que dejó a Boston en una posición desfavorable.