El base estadounidense Chris Paul anunció su retirada tras 21 temporadas en la NBA pocos días después de ser cortado por los Toronto Raptors, poniendo fin a una trayectoria que le deja como uno de los mejores bases de la historia del baloncesto.
Chris Paul llegó a la NBA tras su etapa universitaria en Wake Forest. Fue elegido en el puesto número 4 del Draft de 2005 por los entonces New Orleans/Oklahoma City Hornets. Su impacto fue inmediato: ganó el Rookie del Año en 2006, confirmando desde el primer momento que estaba destinado a marcar una era en la posición de base.
Paul debutó con la franquicia de Nueva Orleans y rápidamente la convirtió en competitiva. En su etapa inicial ya mostró las señas de identidad que definirían toda su carrera: control del ritmo, lectura del juego y liderazgo. Durante esos años empezó a liderar la liga en asistencias y robos, sentando las bases de su reputación como uno de los mejores directores de juego de su generación.
El salto definitivo llegó con su traspaso a los Los Angeles Clippers, donde protagonizó la famosa era Lob City. Entre 2011 y 2017 lideró el resurgir de una franquicia históricamente perdedora, promediando 18,2 puntos y 9,6 asistencias en ese periodo. Aunque el equipo no alcanzó las Finales, los Clippers pasaron a ser aspirantes habituales en el Oeste y Paul consolidó su estatus de estrella global.

Su siguiente destino fueron los Houston Rockets, donde formó una potente pareja exterior con James Harden. El proyecto estuvo cerca de eliminar a Golden State en 2018, pero las lesiones frenaron la opción más clara de Paul de alcanzar las Finales en ese momento. Tras su salida de Houston recaló en los Oklahoma City Thunder. Allí guio a un equipo en reconstrucción a los playoffs, reforzando su reputación como líder capaz de elevar el nivel competitivo de cualquier plantilla.
El paso por los Phoenix Suns marcó su última gran ventana al anillo. En 2021 llevó a la franquicia a las Finales de la NBA, la única vez que disputó el título, aunque el campeonato terminó escapándose. Paul continuó su carrera con los Golden State Warriors y posteriormente con los San Antonio Spurs. Con los Spurs jugó los 82 partidos de la temporada 2024-25 y promedió 8,8 puntos y 7,4 asistencias, demostrando su longevidad competitiva a los 39 años.
En 2025 regresó a los Los Angeles Clippers para su temporada número 21, que ya había anunciado como la última. Sin embargo, su despedida fue turbulenta: tras disputar solo 16 partidos fue apartado del equipo y traspasado, acabando cortado por Toronto antes de anunciar oficialmente su retirada. Paul también dejó huella con la selección estadounidense (Team USA). Ganó dos oros olímpicos (2008 y 2012) como parte del “Redeem Team” y la generación posterior.
Números de leyenda
Las cifras de su carrera resumen su impacto:
-
21 temporadas en la NBA
-
12 veces All-Star y 11 veces All-NBA
-
Promedios de carrera:
-
16,8 puntos
-
9,2 asistencias
-
4,4 rebotes
-
2,0 robos
-
Termina como segundo máximo asistente (12.552) y ladrón de balones (2.728) de la historia, solo por detrás de John Stockton.
Chris Paul nunca ganó el anillo, pero su legado trasciende el título. Fue el arquetipo del base clásico moderno: inteligencia, liderazgo, defensa, control del ritmo y capacidad para transformar franquicias. Su carrera termina con un consenso amplio: uno de los mejores bases de todos los tiempos y uno de los grandes asistentes y recuperadores de la historia de la NBA.