El exjugador y analista de la NBA Kendrick Perkins considera que la liga se quedó corta al multar a Utah Jazz y a Indiana Pacers por la forma en que gestionaron sus plantillas recientemente, en medio de sospechas de tanking. Utah recibió una multa de 500.000 dólares, mientras que Indiana fue sancionado con 100.000 dólares, pero para Perkins esas cifras no reflejan la gravedad de la situación.
Durante una aparición en NBA Today de ESPN, Perkins fue tajante al señalar que la NBA debería castigar con mucha más dureza este tipo de comportamientos.
“Ojalá Adam Silver les hubiera impuesto una multa de 5 millones de dólares por faltarle el respeto al baloncesto”, dijo Perkins. “Dejemos de ser amables y de usar la palabra tanking. Esto es perder partidos. Estás enseñando a intentar perder en uno de los deportes más competitivos del mundo”.
Para el ex pívot, el problema va más allá de una simple estrategia deportiva: considera que envía un mensaje negativo a jugadores y aficionados sobre el espíritu competitivo de la liga.

Los partidos que detonaron la sanción
En el caso de los Jazz, la NBA citó dos encuentros específicos: el 7 de febrero ante el Orlando Magic y el 9 de febrero frente a Miami Heat. En ambos, Utah dejó en la banca durante el último cuarto a Lauri Markkanen y Jaren Jackson Jr., pese a que los partidos eran cerrados y ninguno de los dos figuraba como lesionado.
Este tipo de decisiones alimentó la percepción de que la franquicia priorizó mejorar sus probabilidades en el draft antes que competir por la victoria.
Dudas sobre el valor del draft 2026
Perkins también cuestionó el argumento de perder para asegurar una superestrella en el futuro.
“No hay talento generacional en este draft”, afirmó. “¿Hay buenos jugadores franquicia? Sí. Pero ¿son un Victor Wembanyama, un Cooper Flagg o un LeBron James? No”.
Desde su punto de vista, ni siquiera la calidad proyectada de la clase de 2026 justifica sacrificar la competitividad.
Situación actual de los Jazz
Utah tiene un récord de 18-38, el tercero peor de la Conferencia Oeste, y parece encaminado a otra temporada en la parte baja de la tabla. La polémica, sin embargo, ha reavivado el debate sobre hasta qué punto la NBA debería permitir —o castigar— las estrategias de reconstrucción extrema.
En palabras de Perkins, la solución pasa por sanciones mucho más duras que desincentiven cualquier intento deliberado de “perder el juego”.