La actualidad NBA vuelve a estar marcada por los rumores, esta vez con dos protagonistas muy distintos: Kevin Durant en Houston y Paolo Banchero en Orlando. Cuando llegue el momento de su retirada, la estrella de los Houston Rockets será recordada como uno de los grandes anotadores de la historia.
Cuatro veces máximo anotador de la liga, Durant solo ha promediado menos de 25 puntos una vez en su carrera, en su temporada de novato en Seattle. Su promedio vitalicio es de 27,2 puntos con una eficacia sobresaliente: 50,2% en tiros de campo, 39% en triples y 88,2% en tiros libres, cifras cercanas al exclusivo club del 50-40-90 durante 18 años de carrera.
Sin embargo, también acumula un largo historial de rumores. En su primer año en Houston ha surgido una acusación llamativa: el posible uso de una cuenta anónima en redes sociales (@gethigher77) para criticar a compañeros como Jabari Smith Jr. y Alperen Sengun. No está confirmado que la cuenta sea suya, pero no sería la primera vez: en 2019 admitió haber utilizado un perfil anónimo para responder a críticas.
Sea real o no, el episodio encaja en una narrativa recurrente. Durant ha pasado por cuatro equipos en los últimos ocho años, y un asistente que trabajó con él asegura que, pese a su talento y capacidad para detectar debilidades rivales, transmite una sensación constante de infelicidad que termina afectando al ambiente del equipo. Según ese técnico, esa percepción ya se apreciaba al final de su etapa en los Golden State Warriors, continuó con los Brooklyn Nets, se mantuvo con los Phoenix Suns y ahora también parece presente en Houston.

Las dudas ofensivas en Orlando
Mientras tanto, en los Orlando Magic también hay inquietud. Tras el gran traspaso del pasado verano para incorporar a Desmond Bane, el objetivo era dar un salto competitivo en una Conferencia Este debilitada, pero el resultado no ha sido el esperado: el equipo marcha con 28-25 y ocupa la séptima posición.
Banchero ha reconocido problemas en el ataque estático del equipo y evitó profundizar en ellos, aunque admitió que el rendimiento ofensivo no está donde debería. Además, su rendimiento individual genera dudas: tras una lesión en la ingle al inicio del curso, su anotación ha caído a 21,3 puntos por partido, lejos de los 25,9 de la temporada pasada.
Un asistente de la Conferencia Este apunta a un cambio en su rol como posible causa. El intento de ganar músculo y jugar más cerca del aro podría haber reducido su movilidad, restándole la ventaja que le hacía especial como ala-pívot de 2,08 capaz de atacar desde el perímetro.
Existe además una preocupación estructural: la posible redundancia entre Banchero y Franz Wagner, ambos perfiles de ala-pívot alto con juego exterior. Aunque todavía no se ha llegado a ese punto esta temporada, existe la posibilidad real de que la franquicia se vea obligada a explorar el mercado de traspasos para uno de los dos en el futuro.