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¡Sorpresón en la Copa del Rey! El Baskonia pasa por encima del Real Madrid

Increíble victoria de los de Vitoria ante un conjunto de Sergio Scariolo que volvió a hacer aguas en defensa

¡Sorpresón en la Copa del Rey! El Baskonia pasa por encima del Real Madrid

La Copa del Rey ya tiene dueño. El Baskonia volvió a reinar 17 años después y lo hizo derribando al gran favorito, el Real Madrid, en una final vibrante que se decidió en un último cuarto de máxima tensión (89-100). El conjunto vitoriano conquistó su séptimo título copero, el primero desde 2009, y desató el sueño de una afición que llevaba tiempo esperando una noche así.

Real Madrid Baloncesto y Kosner Baskonia protagonizaron un duelo inédito en la lucha por el trofeo, con el Rey Felipe VI en el palco y un ambiente de gala desde mucho antes del salto inicial. En los banquillos, choque de técnicos italianos: Sergio Scariolo frente a Paolo Galbiati. La historia, esta vez, fue para el alumno aventajado.

El Madrid arrancó como un ciclón. Hezonja abrió el marcador y, tras el salto ganado por Tavares, los blancos firmaron un 13-2 que obligó a Galbiati a detener el partido. Campazzo y Llull castigaban al contraataque y Tavares imponía su ley bajo el aro. Cinco de cinco en tiros de campo y sensación de rodillo. Pero la final tenía muchas curvas.

El Baskonia empezó a atacar sin complejos. Penetraciones, valentía ante Tavares y una lectura clara cuando el caboverdiano se sentó con dos faltas. Luwawu-Cabarrot asumió galones, Omoruyi castigó desde el perímetro y Forrest comenzó a marcar el ritmo. Del 13-2 se pasó al empate y después a la remontada vitoriana (17-19). El Madrid ya no encontraba tanta fluidez y el partido entró en un intercambio eléctrico que cerró el primer cuarto con igualdad máxima.

En el segundo acto, los blancos intentaron otro estirón. Feliz aportó energía y puntos, Len se hizo fuerte en la pintura y Campazzo afinó desde el triple. El Madrid llegó a mandar por diez (40-30) y parecía encarrilar la final. Sin embargo, Baskonia resistió cada golpe. Luwawu siguió sumando con determinación, Forrest dejó la jugada de la Copa con un mate imponente ante Tavares y Omoruyi sostuvo al equipo cuando más apretaba el rival. Al descanso, ventaja blanca (52-47), pero sensaciones abiertas.

La reanudación confirmó que no había favorito capaz de despegarse. Luwawu alcanzó cifras históricas para el club en una final y cada canasta suya tenía respuesta inmediata de Hezonja o Campazzo. El Madrid buscó a Tavares, pero Diakite le discutió cada balón, incluso con un tapón que encendió a la grada alavesa. Forrest, mientras tanto, firmaba una actuación total: puntos, rebotes y asistencias para sostener el pulso.

El tercer cuarto fue una montaña rusa. Garuba dio aire a los blancos con un 2+1 y Maledon castigó tras pérdida para abrir brecha (72-64). Parecía otro momento de quiebre, pero Luwawu apareció de nuevo, sumando hasta los 28 puntos al final del periodo. Baskonia no se descompuso y dejó todo por decidir en los últimos diez minutos (72-67).

Ahí emergió el carácter vitoriano. Omoruyi clavó un triple para igualar a 79 y Forrest empezó a decidir desde la dirección y la valentía. Robó balones, atacó el aro y forzó faltas claves. El Madrid, atenazado por la presión, encadenó errores impropios: pérdidas, malos tiros y una sensación de precipitación que contrastaba con la claridad baskonista.

A falta de poco más de un minuto, el choque estaba en un puño (86-90). Forrest penetró ante Tavares y convirtió el adicional para ampliar la renta. Después robó un balón decisivo a Maledon. Howard aseguró desde el tiro libre y, aunque Hezonja respondió con un triple que dio un hilo de esperanza, Diakite le colocó un tapón que fue casi definitivo.

Final perfecto del Baskonia

En los últimos segundos, el Baskonia no tembló. Forrest, omnipresente, cerró su actuación con 22 puntos y una dirección impecable. Kurucs puso el lazo con una bandeja a tablero y el marcador final reflejó la magnitud de la gesta: 89-100. El Madrid, gran favorito, cayó contra un rival que supo resistir cada arreón y golpear en el momento exacto.

Sergio Llull se quedó sin su octava Copa. Scariolo, sin el título que le habría permitido hacer historia con tres equipos distintos. La noche fue para Galbiati y para un Baskonia que no estuvo en las dos últimas ediciones y que había faltado a cuatro de las seis más recientes. Vitoria volvió a soñar y a celebrar. Diecisiete años después, la Copa regresó a casa.