Durante años, el nombre de Lonzo Ball estuvo asociado a la palabra “proyecto”. Elegido en el puesto número dos del Draft de 2017 por Los Angeles Lakers, el base llegó a la NBA rodeado de expectativas y asumió desde el primer día la responsabilidad de dirigir a una franquicia histórica. Ahora, según los últimos rumores NBA, sus opciones de seguir en la mejor liga del mundo son mínimas. ¿Podría acabar en la Euroliga?
En su temporada de debut, se hizo rápidamente con un puesto como titular y firmó los mejores números de asistencias de su carrera: 7,2 por partido, además de 10,2 puntos y 1,7 robos. Aquella campaña dejó claro su impacto en la organización del juego, su visión de pase y su capacidad defensiva en el perímetro.
Su progresión continuó en New Orleans y posteriormente en Chicago, donde elevó su anotación hasta la franja de los dobles dígitos bajos, sin perder su esencia como generador y especialista atrás. Sin embargo, cuando parecía asentado como una pieza importante en la liga, comenzaron los problemas físicos.
La lesión en su rodilla izquierda marcó un antes y un después. Varias cirugías y un proceso de recuperación que se alargó durante casi tres años le apartaron de las pistas. Fue un periodo frustrante para un jugador que no conseguía dejar atrás las molestias y que veía cómo su carrera se detenía en seco.
Su regreso se produjo la pasada temporada con los Chicago Bulls, pero estuvo lejos de ser continuo. Disputó únicamente 35 partidos, con una media cercana a los 20 minutos por noche. Aunque logró volver a competir, ya no mostró la misma frescura ni regularidad que antes de la lesión.
Este curso firmó con los Cleveland Cavaliers en busca de estabilidad, pero tras otras 35 apariciones discretas fue traspasado a los Utah Jazz, que poco después decidieron cortarlo. A partir de ese momento, varias franquicias estudiaron su situación médica. Golden State Warriors y Denver Nuggets realizaron las comprobaciones pertinentes, aunque finalmente no dieron el paso para incorporarlo.
Problemas físicos de Ball
Sin contrato y con dudas en torno a su estado físico, el futuro del base en la NBA es incierto. Según informó Brett Siegel, de Clutch Points, la etapa de Ball en la liga podría haber llegado a su fin. El jugador continúa trabajando para fortalecer tanto su juego como su condición física mientras espera una nueva oportunidad, aunque todo apunta a que, si desea prolongar su carrera, tal vez deba contemplar opciones fuera de Estados Unidos.
De promesa generacional a interrogante permanente, la trayectoria de Lonzo Ball ha estado marcada por el talento… y por una rodilla que nunca volvió a responder como antes. Así, por eso suena la Euroliga.