Lo que se antojaba una quimera, una utopía, algo inconcebible a inicios de temporada, está tornando en realidad firme y una posibilidad fehaciente. Kon Knueppel está rindiendo a un nivel mucho más alto del que jamás podría esperarse y se está ganando a pulso optar con firmeza al Rookie del Año, por delante de Cooper Flagg.
Es mucho más que un tirador. Quienes osaron con encasillar a Kon Knueppel como un mero triplista, tienen que rectificar, así como aquellos que consideraron su inicio de curso muy meritorio, pero por encima de sus posibilidades. El escolta de los Hornets se está erigiendo en el gran líder ofensivo y espiritual de un equipo prometedor y en clara tendencia al alza, mostrando un nivel acierto en sus tiros sobrenatural, batiendo récords históricos de triples y haciendo gala de unos fundamentos con y sin balón que se han visto muy poco.
Nadie pone en duda el potencial de Cooper Flagg y, de hecho, su temporada está siendo muy buena. Sin embargo, las lesiones y el verse enrolado en un proyecto carente de competitividad, así como algunos vaivenes en su juego fruto del ecosistema de los Mavs y equivocaciones de Kidd, han restado brillo a un talento generacional evidente. Pero, ¿y si Kon Knueppel también fuera una gran estrella en ciernes? Lo que está claro es que si Flagg quiere hacer valer sus galones y que no se le escape este ROY, tiene que reaparecer cuanto antes y jugar a un nivel sobresaliente.