Empieza a haber motivos de sobra para pensar que Los Angeles Lakers han de plantearse el protagonismo que otorgan a Lebron James en este tramo final de temporada. El Rey no parece nada cómodo con el juego individualista de Luka Doncic ni el talento generado de Austin Reaves, restando a nivel defensivo casi tanto como ellos y dando lugar a una mala dinámica competitiva.
Ver a uno de los mejores jugadores de la historia como mero figurante de un equipo y sin sentir que aporta cosas importantes al juego, resulta tan doloroso y desconcertante como injusto. No merece Lebron James sentirse como un estorbo y tampoco los Lakes hipotecar sus aspiraciones competitivas a corto plazo por no desprenderse del Rey. Se da por hecho que en verano abandonará la franquicia angelina, pero hay por delante unos playoffs en los que la convivencia entre estrellas puede hacerse insoportable.
Y es que el carácter competitivo de Luka Doncic es incompatible con vagar por la postemporada sin una capacidad real de luchar por la gloria, pero a eso parecen abocados Los Angeles Lakers en estos momentos, al menos cuando juntan a su particular Big 3. Prueba de ello es que cuando Lebron James no ha jugado, el balance del equipo es de 9 victorias y 2 derrotas, prueba irrefutable de lo que sucede. ¿Debería Reddick plantearse racionar mucho los minutos del Rey?