LeBron James volvió a encender las alarmas en Los Angeles Lakers tras agravar una molestia en la mano derecha durante la victoria frente a Golden State Warriors, en un tramo final de temporada marcado por los problemas físicos del equipo.
El propio James reconoció después del encuentro que no se trata de un contratiempo puntual, sino de una dolencia con la que lleva tiempo conviviendo. El alero explicó que siente molestias especialmente al golpearse la mano en determinadas acciones de juego.
La situación se agravó en el tercer cuarto, cuando el jugador intentó realizar un tapón en persecución. En esa misma jugada también resultó afectado Luke Kennard, que sufrió un golpe en la mano al intentar robar el balón.
A pesar del incidente, ambos jugadores pudieron regresar a la pista, aunque no terminaron el partido tras retirarse en el último cuarto con el marcador ya claramente favorable para los angelinos.

LeBron quitó hierro al asunto al término del choque, aunque sin ocultar completamente las molestias: aseguró que estará bien, matizando que no se encuentra al cien por cien.
Impacto inmediato en la recta final
Lejos de parar, el líder de los Lakers volvió a jugar al día siguiente en el segundo partido consecutivo, esta vez ante los Phoenix Suns. Allí volvió a asumir el protagonismo y lideró a su equipo hacia una nueva victoria.
Con ese triunfo, los Lakers mejoraron su balance hasta 52-29, situándose en la cuarta posición del Oeste y superando a los Houston Rockets a falta de un solo partido para el cierre de la temporada regular.