JJ Redick no esquivó la realidad que rodea a Los Los Angeles Lakers en este tramo final de temporada: las bajas de peso han cambiado por completo la percepción del equipo de cara a los playoffs.
El técnico angelino reconoció abiertamente que, con Luka Doncic y Austin Reaves fuera por lesión, su equipo ha dejado de ser un rival intimidante en el Oeste.
“Estoy seguro de que todos quieren jugar contra nosotros”, afirmó Redick antes del triunfo ante los Phoenix Suns. “Que quede claro: todos quieren jugar contra nosotros”.
Las ausencias de dos de sus principales focos ofensivos, que suponen una parte muy importante de la anotación del equipo, han condicionado tanto el juego como la imagen exterior de los Lakers.

LeBron asume el mando
En este contexto, LeBron James ha vuelto a asumir un rol protagonista. Ante Phoenix firmó 28 puntos, 12 asistencias y seis rebotes, prolongando su gran momento desde que llegaron las lesiones.
El propio James reconoció el cambio de responsabilidades: “Tuve que retomar un rol al que estaba acostumbrado”, explicó, señalando que las circunstancias le han obligado a dar un paso al frente para liderar al grupo.
También Luke Kennard, que sumó 19 puntos, restó importancia a las dudas externas, subrayando que el equipo sigue compitiendo pese a las bajas.
La pelea por el tercer puesto
Con la victoria, los Lakers (52-29) aseguran al menos la cuarta posición del Oeste, aunque todavía aspiran al tercer puesto, actualmente en manos de Denver Nuggets.
Los angelinos cuentan con ventaja en caso de empate, mientras que en la jornada también se movieron otros equipos implicados: Minnesota Timberwolves vencieron a Houston Rockets, y Denver superó a Oklahoma City Thunder en un partido marcado por las rotaciones.
Redick, sin señalar directamente a nadie, dejó entrever su opinión sobre estas decisiones: algunos equipos, según él, ya piensan en cruces futuros. Mientras tanto, los Lakers se centran únicamente en cerrar la temporada regular de la mejor manera posible.