Los Boston Celtics volvieron a imponer su ley sobre los Philadelphia 76ers en playoffs. Desde aquella serie de 1982, cuando Philadelphia eliminó a Boston en un séptimo partido en el antiguo Boston Garden, ambos equipos se han cruzado seis veces más en la postemporada, siempre con triunfo para los Celtics. Y todo apunta a que esa tendencia podría ampliarse.
El primer partido de la serie de cuartos de final de la Conferencia Este fue un golpe sobre la mesa de Boston, que se impuso con contundencia por 123-91. El dominio fue total de principio a fin, reflejando la identidad que el equipo ha construido durante toda la temporada. Jaylen Brown lo resumió con claridad al término del encuentro: el éxito pasa por la defensa, la intensidad y por ser el equipo más duro en cada posesión. Para los Celtics, el ataque es importante, pero la clave está en su capacidad para frenar al rival.
El encuentro fue completamente desigual. Philadelphia firmó un pobre 2 de 16 en triples durante la primera mitad y cerró el partido con un 4 de 23 desde el perímetro. A eso se sumó una diferencia abrumadora en puntos tras pérdida, con un 22-3 favorable a Boston. Un escenario opuesto a lo que necesita un equipo sin su gran estrella para competir en una serie de este nivel.
Sin Joel Embiid, baja indefinida tras una apendicectomía de urgencia, las opciones de los 76ers pasan por alargar la eliminatoria y esperar su posible regreso. Mientras tanto, el peso ofensivo recae en Tyrese Maxey, que no logró marcar diferencias en el primer duelo. Sus 21 puntos, con un 8 de 21 en tiros, quedaron lejos del impacto de las estrellas de Boston.
El gran protagonista del partido fue Jayson Tatum. El alero lideró a los Celtics con 25 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias en apenas 32 minutos, confirmando su gran momento tras regresar de una rotura del tendón de Aquiles. Desde su vuelta a principios de marzo, Tatum ha ido recuperando sensaciones hasta mostrar un nivel cercano al de antes de la lesión. Su rendimiento en este primer partido refuerza la posición de Boston como claro favorito.
El equipo dirigido por Joe Mazzulla controló el encuentro desde el inicio, llegando a tener ventajas superiores a los 30 puntos. La superioridad fue tal que el resultado apenas dejó margen para el análisis en Philadelphia. Su entrenador, Nick Nurse, reconoció que hubo demasiados errores, especialmente en los tramos iniciales y finales del partido.
Los Sixers esperan mejorar
Pese a la contundente derrota, en los 76ers confían en ofrecer una mejor versión en el segundo encuentro. Mejorar el acierto exterior y reducir los errores defensivos serán aspectos imprescindibles si quieren competir. En la NBA actual, un aspirante necesita acierto en el triple y a su mejor jugador dominando el partido, dos factores que no se dieron en este inicio de serie.
Boston, por su parte, ya tiene lo que buscaba: ventaja y control. El siguiente paso será confirmar esas sensaciones en el segundo partido y colocar a Philadelphia en una situación límite. Porque, si algo ha demostrado la historia reciente entre ambos, es que los Celtics saben cómo imponerse cuando se cruzan en playoffs.