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El plan de los Warriors con viejas leyendas para dar otro anillo a Curry

Hay indicios que llevan a pensar en Golden State Warriors como un refugio de leyendas en busca de otro anillo.

Plan de los Warriors con viejas leyendas. Foto: gettyimages

Golden State Warriors podría convertirse en el gran protagonista del mercado NBA durante las próximas semanas. La franquicia californiana afronta probablemente la última oportunidad de pelear por otro campeonato con Stephen Curry como líder y varios movimientos recientes han disparado las especulaciones sobre una estrategia tan ambiciosa como llamativa: rodear al mejor tirador de la historia de otras grandes leyendas de la liga para afrontar un último asalto al anillo.

A día de hoy no existe ninguna negociación que permita hablar de un proyecto cerrado, pero la sucesión de rumores invita a pensar que los Warriors podrían intentar aprovechar la situación contractual de varias estrellas veteranas. LeBron James no ha escondido su admiración por Curry, Draymond Green estaría dispuesto a realizar un esfuerzo económico para facilitar la llegada de talento y Anthony Davis vuelve a aparecer como un jugador abierto a cambiar de aires. Si todas esas piezas terminaran alineándose, Golden State podría construir uno de los equipos más mediáticos que jamás haya visto la NBA.

Stephen Curry merece un último gran intento

En San Francisco son plenamente conscientes del momento que atraviesa la franquicia.

Stephen Curry continúa siendo un jugador diferencial, pero el margen para seguir construyendo alrededor de él se reduce cada temporada. A sus 38 años, nadie dentro de la organización quiere desperdiciar los últimos años de una carrera irrepetible apostando por proyectos a medio plazo. El objetivo pasa por competir inmediatamente, aunque eso implique asumir riesgos importantes.

Ese planteamiento explica buena parte de los movimientos que han rodeado a los Warriors durante los últimos meses. La franquicia ha priorizado jugadores contrastados antes que jóvenes proyectos y parece dispuesta a sacrificar parte de su futuro para intentar conquistar un quinto anillo con Curry al mando.

No sería la primera vez que una organización adopta esa filosofía. Equipos como Los Angeles Lakers o Brooklyn Nets ya apostaron en su momento por reunir varias superestrellas veteranas para maximizar una ventana competitiva muy concreta. La diferencia es que Golden State partiría de una base mucho más sólida gracias a la presencia del mejor tirador de todos los tiempos.

LeBron James alimenta un sueño que parecía imposible

El nombre que más ilusión genera es, inevitablemente, el de LeBron James.

Aunque el alero sigue perteneciendo a Los Angeles Lakers, durante las últimas semanas han aparecido señales que han disparado las especulaciones sobre su futuro. La falta de una renovación a largo plazo, algunas declaraciones ambiguas sobre sus próximos pasos y la sensación de que la franquicia angelina atraviesa un momento de transición han llevado a muchos analistas a plantear la posibilidad de un cambio de escenario.

Golden State aparece constantemente entre los destinos imaginados por aficionados y especialistas por una razón muy sencilla.

La amistad entre LeBron y Curry es cada vez más estrecha. Ambos demostraron durante los Juegos Olímpicos que su entendimiento dentro de la pista continúa siendo extraordinario y, a estas alturas de sus carreras, compartir vestuario para intentar conquistar un último campeonato representa una posibilidad mucho más realista que hace unos años.

No significa que el fichaje esté cerca.

Pero sí que, por primera vez, deja de parecer completamente imposible.

Draymond Green ya ha dado el primer paso

Otra de las claves de este posible proyecto pasa por Draymond Green.

El veterano interior ha mostrado públicamente en varias ocasiones que su prioridad absoluta sigue siendo ganar. Diversas informaciones apuntan a que estaría dispuesto a renunciar a parte de sus ingresos si eso facilita la llegada de nuevos jugadores capaces de elevar el nivel competitivo del equipo.

Ese tipo de sacrificios suele marcar la diferencia cuando una franquicia intenta reunir varias estrellas bajo el mismo límite salarial.

Green entiende perfectamente el momento que vive Golden State y sabe que probablemente esta sea la última oportunidad de volver a competir seriamente por el campeonato junto a Curry.

Su predisposición a realizar un esfuerzo económico enviaría además un mensaje muy potente al resto de veteranos que puedan valorar unirse al proyecto.

Anthony Davis encaja en una necesidad evidente

Si existe una posición que los Warriors llevan tiempo intentando reforzar es la del juego interior.

Anthony Davis representa exactamente el tipo de jugador que solucionaría muchos de los problemas estructurales del equipo. Dominio defensivo, protección del aro, rebote y capacidad para jugar junto a otro interior o como único pívot convierten al estadounidense en un complemento casi perfecto para el sistema ofensivo de Steve Kerr.

Su situación también alimenta los rumores.

Las informaciones procedentes de Estados Unidos apuntan a que Davis no termina de ver con buenos ojos el rumbo deportivo de los Washington Wizards y estaría dispuesto a estudiar alternativas que le permitan volver a competir por el campeonato. Golden State, con Curry todavía en un nivel extraordinario, representa precisamente ese tipo de destino.

Naturalmente, la operación sería compleja desde el punto de vista económico, pero la voluntad del jugador suele convertirse en un factor decisivo cuando una superestrella solicita un traspaso.

¿Sería suficiente para ganar el anillo?

Esa es la gran pregunta.

Sobre el papel, reunir a Curry, LeBron James, Anthony Davis y Draymond Green convertiría automáticamente a Golden State en uno de los equipos más temibles de toda la NBA. La experiencia acumulada por ese grupo resulta incomparable y pocos vestuarios podrían igualar semejante concentración de talento.

Sin embargo, también existirían riesgos importantes.

La edad de varias de sus estrellas obligaría a gestionar cuidadosamente la temporada regular y el historial reciente de lesiones de algunos de ellos generaría dudas razonables sobre su disponibilidad cuando llegaran los playoffs. Además, construir una rotación profunda alrededor de contratos tan elevados supondría un auténtico desafío para la dirección deportiva.

Aun así, el techo competitivo de un equipo así sería enorme.

Cuando los mejores jugadores están sanos, el talento suele imponerse.

El impacto iría mucho más allá de la pista

Hay otro aspecto que tampoco conviene pasar por alto.

Desde un punto de vista mediático y comercial, pocos proyectos generarían tanta expectación como este. Reunir en la misma plantilla a Stephen Curry, LeBron James, Anthony Davis y Draymond Green convertiría cada partido de los Warriors en un acontecimiento global. La repercusión internacional sería gigantesca y Golden State volvería a situarse en el centro absoluto de la conversación NBA.

La franquicia ya ha demostrado durante la última década que sabe convertir el éxito deportivo en una marca mundial. Añadir a varias de las mayores leyendas de esta generación solo reforzaría todavía más ese fenómeno.

Un verano que puede ser histórico

Hoy por hoy, todo sigue moviéndose en el terreno de los rumores y las hipótesis.

No existe ninguna negociación avanzada que permita asegurar que LeBron James o Anthony Davis vestirán la camiseta de los Warriors. Tampoco puede darse por hecho que Golden State consiga crear el espacio salarial necesario para afrontar operaciones de semejante magnitud.

Pero lo que sí parece evidente es que la franquicia ha entrado en modo "todo o nada". Los Warriors saben que la carrera de Stephen Curry se acerca a su recta final y no quieren mirar atrás dentro de unos años preguntándose si pudieron hacer algo más para conquistar un último campeonato.

Si eso implica reunir a algunas de las mayores leyendas de la NBA en un mismo vestuario, Golden State parece dispuesto, al menos, a explorar esa posibilidad. Porque cuando un jugador como Curry encara los últimos capítulos de su carrera, cualquier intento por regalarle una última oportunidad de ganar merece, como mínimo, ser estudiado.