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Boston Celtics apuesta todo a Payton Pritchard: el heredero inesperado de Jaylen Brown

El joven base de los Celtics será potenciado tras la marcha de Brown, confiando en que pueda tener una trayectoria asimilable a la de Brunson.

Payton Pritchard, proyecto de estrella. Foto: gettyimages

La salida de Jaylen Brown no solo supone un cambio de ciclo en Boston Celtics, sino también una declaración de intenciones. La franquicia ha decidido depositar buena parte de su futuro en Payton Pritchard, un jugador al que consideran preparado para asumir un protagonismo muy superior al que había tenido hasta ahora. Según explica Tom Haberstroh, dentro de la organización existe la convicción de que el base puede protagonizar una explosión similar a la que vivió Jalen Brunson cuando dejó de compartir protagonismo con Luka Doncic y se convirtió en la referencia de New York Knicks.

La apuesta entraña un riesgo evidente, pero también responde a una lógica deportiva muy concreta. Los Celtics creen que Pritchard nunca ha podido mostrar realmente todo su potencial debido a la enorme concentración de talento que existía en la plantilla. La presencia de Jayson Tatum, Jaylen Brown y otros jugadores de perfil All Star limitaba inevitablemente su volumen de balón y su capacidad para desarrollar un papel mucho más importante. Ahora, con Brown fuera del equipo, Boston quiere comprobar hasta dónde puede llegar uno de los jugadores que más ha crecido dentro de la organización durante las últimas temporadas.

Boston cree que ha encontrado una estrella sin salir al mercado

Mientras muchas franquicias buscan desesperadamente nuevas estrellas en el mercado, los Celtics están convencidos de que la suya ya estaba en casa.

Payton Pritchard lleva varias temporadas evolucionando de forma constante, convirtiéndose en uno de los jugadores más fiables de la segunda unidad y demostrando una capacidad cada vez mayor para cambiar el ritmo de los partidos. Su mejora en el lanzamiento exterior, la confianza para asumir tiros decisivos y la evolución en la dirección del juego han provocado que dentro de la franquicia empiecen a verle como mucho más que un simple base suplente.

La marcha de Brown acelera definitivamente esa transición.

Boston entiende que ha llegado el momento de otorgarle muchos más minutos, permitirle iniciar más acciones con balón y comprobar si realmente puede convertirse en una de las referencias ofensivas del equipo. Es una apuesta valiente, especialmente para una organización acostumbrada a competir por el anillo, pero también una decisión que puede redefinir el futuro de la franquicia durante los próximos años.

El espejo se llama Jalen Brunson

La comparación que más ilusiona en Boston no es casual.

Cuando Jalen Brunson jugaba junto a Luka Doncic en Dallas Mavericks, muchos analistas le consideraban un excelente base de rotación, pero pocos imaginaban que pudiera convertirse en una auténtica superestrella. Compartir equipo con un jugador que monopolizaba gran parte de la creación ofensiva limitaba inevitablemente sus oportunidades de demostrar todo lo que era capaz de hacer.

Su salida rumbo a New York Knicks cambió completamente esa percepción.

Con el balón mucho más tiempo en sus manos y una responsabilidad ofensiva mucho mayor, Brunson explotó definitivamente hasta convertirse en uno de los mejores bases de toda la NBA y en un candidato habitual a los quintetos All-NBA.

En Boston creen que Pritchard puede recorrer un camino parecido.

Salvando las diferencias entre ambos jugadores, la teoría es muy similar: un base de enorme talento que ha permanecido durante años a la sombra de varias estrellas y que ahora dispondrá, por primera vez, del espacio necesario para desarrollar plenamente su juego.

La marcha de Brown cambia por completo la jerarquía

La salida de Jaylen Brown no solo libera una enorme cantidad de tiros por partido.

También modifica profundamente la estructura ofensiva de los Celtics.

Durante las últimas temporadas, buena parte de las posesiones importantes pasaban inevitablemente por Brown y Tatum. Esa distribución del balón dejaba poco margen para que otros jugadores asumieran responsabilidades creativas de forma continuada.

Ahora el escenario cambia radicalmente.

Pritchard tendrá muchas más oportunidades para iniciar ataques, jugar bloqueos directos, asumir lanzamientos en momentos importantes y demostrar si realmente puede liderar una ofensiva durante largos tramos de partido. Esa responsabilidad supondrá un examen constante, pero también la oportunidad que llevaba años esperando.

Boston sabe perfectamente que no podrá sustituir directamente el talento individual de Brown.

Su intención pasa por redistribuir ese protagonismo entre varios jugadores y convertir a Pritchard en uno de los grandes beneficiados de esa nueva estructura.

Hay motivos para pensar que puede funcionar

Aunque la comparación con Brunson pueda parecer ambiciosa, existen argumentos que invitan al optimismo.

Pritchard ha demostrado ser uno de los mejores tiradores de la plantilla, mejora cada temporada en la lectura del pick and roll y posee una competitividad que siempre ha convencido al cuerpo técnico. Además, su confianza nunca ha dejado de crecer, incluso en partidos donde disponía de pocos minutos.

Otro aspecto importante es que llega a este nuevo reto mucho más preparado que hace dos o tres temporadas. Ya no es el joven jugador que intentaba hacerse un hueco en la rotación, sino un base con experiencia en playoffs, acostumbrado a disputar encuentros de máxima exigencia y plenamente integrado dentro de la cultura de los Celtics.

La organización considera que ese aprendizaje silencioso puede convertirse ahora en una de sus mayores fortalezas.

También existen riesgos

Naturalmente, el plan no está exento de incógnitas.

Una cosa es rendir con libertad desde el banquillo y otra muy distinta hacerlo como uno de los principales focos ofensivos de un equipo aspirante a todo. Los rivales prepararán defensas específicas para frenarle, tendrá que gestionar un volumen mucho mayor de decisiones con balón y convivir con una presión mediática completamente distinta.

Además, Brunson representa una excepción más que una norma.

No todos los jugadores que cambian de rol experimentan una explosión semejante. Algunos simplemente alcanzan su techo cuando aumentan sus responsabilidades.

Ese es precisamente el gran interrogante que deberá resolver Boston durante la próxima temporada.

El futuro inmediato de los Celtics pasa por Pritchard

Más allá de los rumores de mercado y de los posibles movimientos que todavía pueda realizar la franquicia, la sensación es que Boston ya ha elegido cuál será una de las grandes historias del próximo curso.

Los Celtics no quieren limitarse a sustituir a Jaylen Brown con otro fichaje de impacto. Su verdadera apuesta consiste en comprobar si una estrella ya estaba creciendo dentro del vestuario sin que nadie terminara de apreciarlo.

Payton Pritchard tendrá por delante la mayor oportunidad de su carrera. Dispondrá de más minutos, más balón y mucha más responsabilidad que nunca. Si responde como esperan dentro de la organización, Boston podría haber encontrado un nuevo líder sin necesidad de acudir al mercado. Si no lo consigue, la decisión de desprenderse de Brown quedará inevitablemente bajo la lupa.

Por eso, más que una simple apuesta por un joven jugador, la próxima temporada representa un auténtico examen para el proyecto deportivo de los Celtics. La franquicia cree haber encontrado a su particular Jalen Brunson. Ahora le toca a Payton Pritchard demostrar que esa confianza estaba realmente justificada.