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El ambicioso proyecto que ilusiona a la NBA: ¿Puede optar a algo importante Utah Jazz?

Analizamos la rotación de una plantilla de Utah Jazz que suscita cada vez más ilusión de cara al futuro, pero también al presente.

Keyonte George, aspiraciones de Utah Jazz. Foto: gettyimages

Utah Jazz afronta una temporada decisiva para comprobar si su larga reconstrucción ha llegado definitivamente a su fin. Después de varios años instalados en la parte baja de la clasificación y alejados de la pelea por los playoffs, la franquicia ha decidido cambiar radicalmente el rumbo del proyecto con un movimiento que ha llamado la atención de toda la NBA: la incorporación de Jaren Jackson Jr. para liderar un núcleo joven en el que también figuran Lauri Markkanen, Ace Bailey y Keyonte George. El objetivo ya no es acumular elecciones del Draft, sino comenzar a construir un equipo competitivo que pueda volver a ilusionar a una afición acostumbrada históricamente a ver a los Jazz luchando por objetivos importantes.

La gran incógnita reside en saber si ese salto llegará inmediatamente o si todavía será necesario un año más de crecimiento. Hay mucho talento joven en la plantilla y varios jugadores llamados a dar un paso adelante, pero también muchas preguntas por responder. La evolución de Ace Bailey y Keyonte George será tan importante como el impacto que pueda tener Jaren Jackson Jr. en una franquicia que parece haber abandonado definitivamente la cultura del tanking para volver a mirar hacia los puestos altos del Oeste.

El fin de una reconstrucción demasiado larga

Utah nunca ha sido una franquicia acostumbrada a perder.

Desde los tiempos de Karl Malone y John Stockton hasta la etapa liderada por Donovan Mitchell y Rudy Gobert, los Jazz siempre se caracterizaron por mantener una cultura competitiva muy marcada. Sin embargo, desde la desintegración de aquel último proyecto, la organización ha vivido varias temporadas especialmente complicadas, apostando por el desarrollo de jóvenes talentos mientras acumulaba activos de Draft con la esperanza de construir un nuevo aspirante al campeonato.

La paciencia parece haber llegado a su límite.

La adquisición de Jaren Jackson Jr. simboliza el cambio definitivo de filosofía. Utah sacrificó varias elecciones de primera ronda para incorporar a un dos veces All-Star y ex Mejor Defensor del Año, una decisión que difícilmente habría tomado si su intención siguiera siendo reconstruir lentamente. La franquicia entiende que ha reunido suficiente talento joven y que ha llegado el momento de comenzar a exigir resultados.

Naturalmente, eso no significa que los Jazz deban ser considerados automáticamente candidatos al anillo. Pero sí implica que el listón ha cambiado. Después de tantos años sin competir realmente por objetivos importantes, la exigencia pasa ahora por regresar, al menos, a la pelea por los playoffs.

Jaren Jackson Jr. cambia por completo el techo del equipo

Pocas incorporaciones pueden modificar tanto la identidad de una franquicia como la del exjugador de Memphis Grizzlies.

Jackson aporta exactamente aquello que Utah llevaba varias temporadas buscando: intimidación defensiva, experiencia en partidos importantes y capacidad para anotar sin monopolizar el balón. Su presencia transforma inmediatamente una defensa que había mostrado importantes carencias durante los últimos cursos y libera además a Lauri Markkanen de parte del trabajo físico cerca del aro, permitiéndole desempeñar un papel mucho más natural desde el punto de vista ofensivo.

Si consigue recuperar plenamente el nivel mostrado antes de sus problemas físicos, la pareja interior formada por Jackson y Markkanen puede convertirse en una de las más versátiles de toda la Conferencia Oeste. Uno aporta élite defensiva y protección del aro; el otro, amenaza exterior constante y capacidad para abrir el campo. Es una combinación que ofrece muchísimas posibilidades tácticas a Will Hardy.

El gran examen de Ace Bailey y Keyonte George

Sin embargo, el verdadero techo de Utah probablemente no dependa de Jackson.

Dependerá de cuánto crezcan sus dos principales jóvenes talentos.

Ace Bailey dejó destellos muy prometedores durante su temporada de rookie, confirmando las enormes expectativas que despertó antes del Draft. Su capacidad para generar puntos, atacar desde distintas posiciones y competir físicamente contra jugadores mucho más experimentados hace pensar que todavía está muy lejos de alcanzar su mejor versión. Si mejora la regularidad en el lanzamiento exterior y continúa evolucionando en defensa, puede convertirse en una de las grandes estrellas jóvenes de la liga.

El caso de Keyonte George resulta incluso más ilusionante.

El base firmó una auténtica temporada de explosión, consolidándose como uno de los mejores anotadores jóvenes de la NBA y demostrando que también puede asumir responsabilidades como organizador del juego. Sus actuaciones de más de 40 puntos durante el último curso han llevado a muchos analistas a preguntarse si está preparado para dar el salto definitivo hacia el estatus de All-Star. Esa será, probablemente, la gran historia de los Jazz durante la próxima campaña.

Una rotación con mucho tamaño y profundidad

Sobre el papel, Utah presenta una de las plantillas más interesantes de toda la liga.

La previsión apunta a un quinteto formado por Keyonte George, Ace Bailey, Lauri Markkanen, Jaren Jackson Jr. y Walker Kessler, un grupo con una mezcla muy llamativa de juventud, tamaño y talento en ambos lados de la cancha. Pocos equipos pueden igualar semejante envergadura sin renunciar al tiro exterior.

Desde el banquillo aparecen además jugadores como Isaiah Collier, Kyle Filipowski, Cody Williams o Brice Sensabaugh, a los que recientemente se ha unido Josh Okogie para aportar defensa y experiencia en el perímetro. La profundidad de la plantilla es claramente superior a la de temporadas anteriores y permite a Will Hardy disponer de muchas variantes tácticas según el rival.

Quizá todavía falte una gran estrella absolutamente consolidada, pero pocos equipos jóvenes presentan una base tan prometedora.

¿Hasta dónde pueden llegar?

La respuesta dependerá de la velocidad con la que maduren sus jóvenes.

Pensar en un campeonato parece todavía prematuro, especialmente en una Conferencia Oeste donde continúan apareciendo gigantes como San Antonio Spurs, Houston Rockets, Denver Nuggets o Golden State Warriors. Sin embargo, sí resulta razonable considerar a Utah como un serio candidato a regresar a los playoffs e incluso a convertirse en una de las revelaciones de la temporada si Keyonte George y Ace Bailey continúan evolucionando al ritmo mostrado hasta ahora.

La sensación dentro de la organización es que el periodo de aprendizaje ha terminado.

Ahora toca competir.

Después de varios años acumulando derrotas, elecciones del Draft y promesas de futuro, los Jazz creen haber construido una base suficientemente sólida para mirar mucho más arriba. La llegada de Jaren Jackson Jr. simboliza exactamente ese cambio de mentalidad y representa el primer gran paso de un proyecto que aspira a devolver a Utah al lugar donde históricamente ha pertenecido: la pelea por los puestos importantes de la NBA.