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¿Son peores los Lakers que hace un año? La gestión de Pelinka vuelve a quedar señalada

Siguen las críticas a Pelinka por los fichajes realizados y el ecosistema de los Lakers se enrarece peligrosamente.

Rob Pelinka, quintetos comparados de Lakers. Foto: gettyimages

Los Angeles Lakers afrontan la nueva temporada con una de las grandes incógnitas de toda la NBA. Sobre el papel cuentan con Luka Doncic, uno de los mejores jugadores del mundo, pero la sensación que deja la plantilla es que el equipo ha perdido potencial competitivo respecto al que terminó la pasada campaña. Los cambios realizados durante el verano han rejuvenecido algunas posiciones y pueden ofrecer un mejor rendimiento durante la temporada regular, aunque también han generado muchas dudas sobre si esta nueva versión de los Lakers está realmente preparada para competir por el anillo cuando lleguen los playoffs. Esa incertidumbre ha vuelto a situar a Rob Pelinka en el centro de las críticas.

La dirección deportiva ha defendido que el objetivo era construir un equipo más sostenible alrededor de Doncic, pero buena parte de la afición considera que la franquicia ha debilitado una plantilla que ya estaba lejos de ser perfecta. La salida de LeBron James simboliza el final de una era, pero la pérdida de jugadores como Marcus Smart o Luke Kennard, unida a la posible marcha de Rui Hachimura, alimenta la sensación de que los Lakers todavía están muy lejos de ofrecer a Luka el contexto competitivo que necesita para pelear por el campeonato.

Dos quintetos muy diferentes

La comparación entre ambas plantillas ayuda a entender el debate.

Quinteto de la pasada temporada

  • Marcus Smart

  • Luke Kennard

  • LeBron James

  • Rui Hachimura

  • Jaxson Hayes

Quinteto proyectado para la nueva temporada

  • Luka Doncic

  • Austin Reaves

  • Quentin Grimes

  • Sandro Mamukelashvili

  • Walker Kessler

A simple vista, el nuevo quinteto presenta una ventaja evidente: incorpora a Luka Doncic, un jugador capaz de transformar por sí solo el ataque de cualquier equipo. Sin embargo, el resto de cambios dejan muchas dudas. Smart era el mejor defensor exterior de la plantilla, LeBron seguía siendo uno de los jugadores más determinantes de la liga en partidos importantes, Kennard aportaba un lanzamiento exterior de élite y Hachimura ofrecía físico y versatilidad en ambos lados de la cancha.

Los nuevos nombres también tienen argumentos a favor. Walker Kessler mejora claramente la protección del aro respecto a Hayes, Quentin Grimes aporta juventud y defensa en el perímetro y Mamukelashvili ofrece un perfil interesante como ala-pívot abierto. El problema es que ninguno de ellos ha demostrado todavía poder decidir series de playoffs al máximo nivel.

En temporada regular el equipo puede funcionar

No sería extraño que los Lakers firmaran una buena fase regular.

Doncic garantiza un elevado número de victorias prácticamente por sí solo. Su capacidad para controlar el ritmo de los partidos, generar ventajas constantes y elevar el rendimiento de sus compañeros suele traducirse en excelentes registros durante los 82 encuentros de la temporada. Además, jugadores como Reaves o Grimes pueden beneficiarse enormemente de los espacios que genera el esloveno, mientras que Kessler ofrece una amenaza constante como finalizador cerca del aro.

También existe un componente físico que favorece al nuevo proyecto.

La plantilla es más joven, tiene mayor capacidad atlética y probablemente pueda soportar mejor el exigente calendario de la temporada regular. Esa profundidad puede ayudar a mantener un nivel competitivo elevado durante muchos meses sin depender tanto de actuaciones individuales extraordinarias.

Sin embargo, la NBA no juzga los proyectos por lo que sucede entre octubre y abril.

El problema aparece cuando llegan los playoffs

Es ahí donde muchos analistas consideran que los Lakers han dado un paso atrás.

En las eliminatorias por el campeonato suele imponerse el talento diferencial, la experiencia y la capacidad para resolver partidos cerrados. El quinteto del año pasado disponía de mucho más bagaje competitivo. LeBron James seguía siendo un jugador capaz de cambiar una serie prácticamente por sí solo, Marcus Smart aportaba una defensa de élite sobre los mejores exteriores rivales y Kennard ofrecía un recurso ofensivo muy valioso cuando las defensas colapsaban la pintura.

La nueva plantilla depende muchísimo más de Luka.

Si el esloveno encuentra una defensa capaz de limitar parcialmente su impacto, cuesta identificar quién asumirá el liderazgo ofensivo. Austin Reaves ha mejorado notablemente, pero todavía no parece preparado para convertirse en un segundo referente de un aspirante al anillo. Grimes continúa siendo un excelente jugador de rol, mientras que Kessler y Mamukelashvili destacan mucho más por complementar que por liderar.

En otras palabras, el equipo parece haber ganado equilibrio... pero perdido talento de primer nivel.

Pelinka vuelve a estar en el centro de las críticas

Por eso Rob Pelinka vuelve a ser uno de los grandes protagonistas del verano.

La llegada de Luka Doncic fue un movimiento extraordinario y probablemente uno de los mejores fichajes de toda la historia reciente de la franquicia. Sin embargo, muchos consideran que el director deportivo no ha sabido aprovechar esa oportunidad para construir un proyecto realmente aspirante al campeonato.

Las críticas se acumulan.

Los contratos concedidos a Austin Reaves y Walker Kessler comprometen una parte importante del margen salarial futuro, Quentin Grimes ha recibido un salario propio de un jugador mucho más consolidado y la incorporación de Sandro Mamukelashvili tampoco termina de convencer a quienes esperaban un refuerzo de mayor impacto. Todo ello mientras el equipo veía marcharse a LeBron James, Marcus Smart y Luke Kennard, además de mantener la incertidumbre sobre Rui Hachimura.

La sensación general es que Pelinka ha logrado reunir a uno de los tres mejores jugadores del planeta, pero todavía no ha construido una plantilla capaz de maximizar sus posibilidades.

Luka necesita más ayuda

Ese es, probablemente, el gran problema de los Lakers.

Doncic puede llevar al equipo muy lejos durante la temporada regular, pero la historia reciente de la NBA demuestra que ningún jugador gana solo un campeonato. Incluso las mayores estrellas necesitan un entorno competitivo de máximo nivel.

Hoy resulta difícil afirmar que los Lakers lo tengan.

Falta otro creador de juego fiable, continúan existiendo dudas sobre la profundidad del banquillo y la defensa exterior ha perdido dos piezas fundamentales con las salidas de Smart y LeBron. Además, el margen para seguir reforzándose tampoco es especialmente amplio debido a la situación salarial y a la escasez de elecciones del Draft disponibles para futuros traspasos.

El mercado todavía puede cambiar el panorama

Conviene recordar que el verano aún no ha terminado.

Los Lakers siguen vinculados a nombres como Jonathan Kuminga y continúan explorando diferentes alternativas para reforzar la plantilla antes del comienzo de la temporada. Una o dos incorporaciones importantes cambiarían considerablemente la percepción sobre el trabajo realizado por la dirección deportiva.

Pero si el mercado se cerrara hoy, la conclusión parece bastante clara.

La plantilla probablemente sea más profunda, más joven y más preparada para competir durante la temporada regular que la del año pasado. Sin embargo, cuando el objetivo pasa por ganar cuatro eliminatorias de playoffs consecutivas, cuesta defender que los Lakers hayan mejorado. Han incorporado a Luka Doncic, sí, pero también han perdido demasiada experiencia, demasiada defensa y demasiado talento contrastado.

Por eso las críticas hacia Rob Pelinka siguen creciendo. Porque disponer de un jugador generacional como Doncic obliga a construir un equipo preparado para luchar por el anillo desde el primer día. Y, de momento, la sensación es que ese trabajo todavía está lejos de estar terminado.