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Los Lakers buscan salida a Vanderbilt y Knecht: necesitan reaccionar para no dejar solo a Doncic
La gerencia de los Lakers peina el mercado en busca de margen salarial para optar a algún fichaje importante.
Los Angeles Lakers necesitan movimientos y parecen dispuestos a sacrificar a Jarred Vanderbilt y Dalton Knecht para conseguirlos. La franquicia busca equipos que estén dispuestos a absorber sus contratos con el objetivo de generar la flexibilidad necesaria para abordar mediante un sign-and-trade el fichaje de Jonathan Kuminga, uno de sus grandes objetivos del verano. La operación adquiere una importancia enorme para unos Lakers cuya planificación genera muchas dudas y que necesitan urgentemente rodear mejor a Luka Doncic si pretenden competir realmente por el anillo.
La situación empieza a ser preocupante en Los Ángeles. La organización dispone de una superestrella generacional alrededor de la que construir, pero los movimientos realizados hasta el momento no parecen suficientes para presentar una plantilla a la altura de las grandes potencias de la Conferencia Oeste. De ahí que la dirección deportiva esté explorando fórmulas para desprenderse de contratos que limitan su capacidad de maniobra. Vanderbilt percibirá 12,4 millones de dólares y dispone de una opción de jugador para 2027-28, mientras que Knecht cobrará 4,2 millones, cantidades que los Lakers pretenden sacar de sus cuentas para desbloquear nuevas operaciones.
Vanderbilt y Knecht, sacrificados para abrir espacio
El principal problema para los Lakers no consiste únicamente en querer fichar a Kuminga, sino en encontrar la fórmula económica para hacerlo.
La franquicia está buscando facilitadores dispuestos a asumir los contratos de Vanderbilt y Knecht. El primero representa la mayor dificultad por la duración de su acuerdo y esa opción de jugador para 2027-28, mientras que el salario del segundo resulta mucho más manejable para cualquier equipo interesado en adquirir un joven que todavía conserva cierto potencial.
Deportivamente, perder a ambos tampoco sería irrelevante. Vanderbilt aporta defensa, físico y versatilidad, precisamente cualidades que necesita una plantilla construida alrededor de Doncic, mientras que desprenderse de Knecht supondría renunciar definitivamente al desarrollo de un jugador en el que se depositaron expectativas importantes.
Pero los Lakers parecen haber llegado a la conclusión de que necesitan asumir riesgos. Si liberar ambos contratos permite incorporar un jugador con el potencial de Kuminga, el sacrificio podría tener sentido.
Jonathan Kuminga puede solucionar varios problemas
El interés de los Lakers en Jonathan Kuminga lleva tiempo encima de la mesa y responde a una necesidad muy concreta.
Los angelinos necesitan piernas, físico y capacidad defensiva alrededor de Doncic. Kuminga puede actuar como alero o ala-pívot, asumir emparejamientos complicados y aportar una explosividad que actualmente escasea en la plantilla. Además, continúa teniendo margen de crecimiento y podría encontrar junto al esloveno un contexto ofensivo mucho más sencillo.
Doncic es uno de los mejores jugadores de la NBA generando ventajas y atrayendo defensores. Kuminga podría alimentarse constantemente de esos espacios, atacando closeouts, cortando hacia el aro y corriendo la pista sin necesidad de asumir una enorme responsabilidad en la creación.
La gran cuestión es cuánto están dispuestos a sacrificar los Lakers para conseguirlo. Un sign-and-trade exige encajar muchas piezas económicas y convencer a la otra franquicia, por lo que sacar primero los contratos de Vanderbilt y Knecht podría convertirse en el paso imprescindible para desbloquear la operación.
Los Lakers transmiten una preocupante sensación de improvisación
El problema trasciende cualquier posible fichaje.
Desde fuera, la planificación deportiva de los Lakers resulta difícil de interpretar. La franquicia ha realizado inversiones importantes, ha perdido piezas relevantes y continúa buscando soluciones para corregir desequilibrios que deberían haberse previsto con mayor antelación.
Todo ello resulta especialmente preocupante porque disponer de Luka Doncic debería simplificar enormemente la hoja de ruta.
Con una superestrella de semejante calibre, el objetivo tendría que ser muy claro: rodearle de defensores versátiles, tiradores, jugadores atléticos y secundarios capaces de rendir sin monopolizar el balón. Cada decisión debería responder a esa filosofía.
Sin embargo, los Lakers todavía parecen estar intentando descubrir cuál es la plantilla que quieren construir.
Doncic necesita ayuda inmediatamente
Hay otro factor que aumenta la presión sobre la gerencia: el tiempo.
Los Lakers no pueden permitirse desperdiciar temporadas de la plenitud competitiva de Doncic. Tener a uno de los mejores jugadores del mundo implica una obligación inmediata de construir un aspirante al campeonato, especialmente en una organización donde cualquier curso alejado de la pelea por el anillo termina siendo considerado un fracaso.
El esloveno puede elevar enormemente el rendimiento de quienes le rodean, pero no puede hacerlo todo.
En unos playoffs, donde los rivales explotan sistemáticamente cualquier debilidad, necesita compañeros capaces de defender a grandes estrellas exteriores, abrir la pista y generar puntos cuando las defensas consiguen sacarle el balón de las manos. Los Lakers todavía necesitan varias piezas de ese perfil.
Kuminga solucionaría algunas carencias, pero difícilmente todas.
Un verano de inactividad sería imperdonable
Ese es probablemente el mayor riesgo que afronta la franquicia.
Si los Lakers no consiguen desbloquear el mercado y comienzan la temporada con una plantilla similar a la actual, podrían encontrarse rápidamente varios escalones por debajo de los grandes candidatos del Oeste. En una conferencia cargada de talento, quedarse quieto equivale prácticamente a retroceder.
Por eso la salida de Vanderbilt y Knecht debe entenderse como parte de una estrategia mucho más amplia. No tendría demasiado sentido desprenderse de ambos simplemente para reducir costes. La operación únicamente sería justificable si permite incorporar inmediatamente jugadores que eleven el techo competitivo del equipo.
Kuminga sería un buen comienzo, pero posiblemente no debería ser el último movimiento.
Pelinka se juega mucho en las próximas semanas
La presión sobre la dirección deportiva es enorme. Los Lakers poseen aquello que media NBA lleva años intentando conseguir: una superestrella alrededor de la que construir un proyecto campeón. Lo difícil ya está hecho. Ahora toca acompañarla adecuadamente.
Desprenderse de Jarred Vanderbilt y Dalton Knecht puede proporcionar la flexibilidad necesaria para acelerar las negociaciones por Jonathan Kuminga y abrir otras posibilidades en el mercado, pero también supondría consumir activos y profundidad de plantilla. Cada movimiento tendrá que estar perfectamente calculado.
Lo que los Lakers no pueden permitirse es la inacción. Después de un verano marcado por las dudas y una planificación que por momentos ha transmitido cierta improvisación, Luka Doncic necesita refuerzos de verdadero nivel. Si la franquicia no consigue proporcionárselos, el problema ya no será únicamente haber realizado un mal mercado: será haber desperdiciado un año de uno de los mejores jugadores del planeta.