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Los Portland Trail Blazers lanzan un duro ataque contra la ciudad: "Es una de las peores para invertir y atraer jugadores"
La franquicia denuncia una presión fiscal sin precedentes, un clima empresarial "estancado" y advierte de que las nuevas exigencias del Ayuntamiento
Los Portland Trail Blazers han elevado el tono de su enfrentamiento con las autoridades de la ciudad. En una nueva reunión celebrada este jueves, la franquicia no solo volvió a esgrimir la posibilidad de emprender acciones legales, sino que lanzó una durísima crítica contra el entorno económico y político de Portland, asegurando que se ha convertido en un lugar cada vez menos atractivo para invertir y desarrollar un proyecto deportivo.
El presidente del equipo, Dewayne Hankins, afirmó ante el consejo municipal que los Trail Blazers soportan una carga fiscal superior a la de cualquier otra franquicia de la NBA y denunció que las condiciones planteadas por la ciudad para un nuevo acuerdo suponen un importante incremento de los costes de operación.
Según explicó, el documento presentado por el Ayuntamiento incluye más de veinte diferencias sustanciales respecto a la legislación aprobada por el estado de Oregón el pasado mes de marzo, todas ellas con un mismo resultado: obligar a la organización a asumir un mayor gasto económico.
Hankins recordó además que la franquicia ya ha realizado un enorme esfuerzo financiero durante las últimas tres décadas, invirtiendo aproximadamente 1.000 millones de dólares en la construcción, mantenimiento y modernización del pabellón.
Pero el dirigente fue todavía más contundente al describir la situación actual de Portland.
"El actual clima empresarial estancado de Portland, los elevados impuestos sobre la renta y el entorno político divisivo hacen que esta sea una ciudad difícil para invertir", afirmó Hankins.
El presidente de los Blazers añadió que ese contexto no solo afecta a las cuentas del equipo, sino también a su competitividad deportiva.
"Hace más difícil vender entradas, conseguir patrocinadores corporativos y reclutar jugadores."
Las declaraciones reflejan la creciente tensión entre la franquicia y las autoridades locales en plena negociación sobre el futuro del equipo y de su pabellón. Más allá de la amenaza de litigios, los Trail Blazers han querido poner el foco en lo que consideran un deterioro del entorno económico de Portland, dejando claro que los elevados costes fiscales y las nuevas exigencias municipales ponen en riesgo la viabilidad de seguir invirtiendo al mismo nivel en la ciudad.