Lebron James y su decisión irrevocable de viajar en helicóptero entre Philadephia a Nueva York
Comienzan las críticas hacia Lebron James por su decisión irrevocable de vivir en Nueva York y desplazarse a Philadelphia en helicóptero para partidos y entrenamientos.
LeBron James ya ha empezado a hacer realidad una de las particularidades más llamativas de su llegada a los Philadelphia 76ers. El jugador vive en Nueva York y utiliza un helicóptero para desplazarse hasta Philadelphia, una decisión que le permite mantener su vida personal en la Gran Manzana sin renunciar a la exigencia diaria de una temporada NBA. El trayecto aéreo ronda los 45 minutos, una diferencia considerable respecto al desplazamiento por carretera.
La imagen dejó de ser una posibilidad para convertirse en realidad durante el primer día de training camp. Mientras Anfernee Simons atendía a los medios después del entrenamiento, el ruido de un helicóptero se coló en la rueda de prensa. Era el de LeBron, que abandonaba las instalaciones de los Sixers para regresar a Nueva York. El jugador ya había explicado en el Media Day que pretende vivir entre ambas ciudades durante la temporada.
45 minutos que pueden valer oro para LeBron
Nueva York y Philadelphia están separadas por aproximadamente 150 kilómetros, una distancia que por carretera puede convertirse fácilmente en más de una hora y media dependiendo del tráfico. El helicóptero reduce el trayecto aéreo a alrededor de 45 minutos, aunque el tiempo total puerta a puerta es necesariamente superior al incluir los desplazamientos terrestres y los procedimientos previos al vuelo.
Para cualquier persona sería un lujo. Para LeBron, puede tener además una explicación deportiva. A sus 41 años y después de 23 temporadas en la NBA, cada minuto que pueda recuperar de los desplazamientos es tiempo que puede dedicar al descanso, los tratamientos, la recuperación o la preparación física.
La obsesión de James por cuidar su cuerpo lleva acompañándole durante toda su carrera. En Cleveland ya se hizo famosa la historia de cómo organizaba su rutina para minimizar los tiempos perdidos en los desplazamientos entre Akron y Cleveland, hasta el punto de convertir la recuperación física en una parte fundamental de su día a día. El propio LeBron ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de los masajes, baños de hielo, cámaras hiperbáricas, tratamientos y descanso para mantener su rendimiento.
La filosofía es sencilla: si puede ganar tiempo en el desplazamiento, puede reinvertirlo en su cuerpo. Y a estas alturas de su carrera, esa diferencia puede resultar mucho más importante que la comodidad.
El helicóptero también tiene una cara mucho más incómoda
Pero hay un elemento que no puede ignorarse. El helicóptero es un medio de transporte extremadamente práctico, pero no está exento de riesgos, y en el mundo del baloncesto existe además un trauma muy reciente asociado a este tipo de viajes.
El 26 de enero de 2020, Kobe Bryant murió junto a su hija Gianna y otras siete personas en un accidente de helicóptero en Calabasas. Bryant utilizaba habitualmente este medio de transporte para evitar los atascos de Los Ángeles y poder compaginar su vida familiar con su rutina de entrenamientos. Precisamente esa necesidad de ahorrar tiempo era uno de los motivos por los que recurría a los vuelos privados.
La investigación de la NTSB determinó posteriormente que la causa probable del accidente estuvo relacionada con las decisiones del piloto al volar en condiciones de nubosidad, la desorientación espacial y la pérdida de control. No se trató de un fallo mecánico del helicóptero.
Por eso resulta inevitable que la imagen de una superestrella de la NBA subiéndose diariamente a un helicóptero genere una reacción diferente después de aquella tragedia. No existe ninguna evidencia de que el transporte utilizado por LeBron presente un problema concreto de seguridad, pero el precedente forma parte inevitable de la memoria colectiva de la liga.
¿Tiene LeBron una casa en Philadelphia?
También existe una incógnita alrededor de toda esta logística. Se desconoce públicamente si LeBron dispone de una residencia propia en Philadelphia o en Nueva Jersey para aquellas situaciones puntuales en las que no pueda utilizar el helicóptero.
Las informaciones conocidas únicamente señalan que James planea dividir su tiempo entre Nueva York y Philadelphia y que está utilizando el helicóptero para regresar a casa después de los entrenamientos. No se ha detallado públicamente cómo resolverá las noches en las que tenga partido, entrenamiento temprano o cuando las condiciones meteorológicas hagan inviable el vuelo.
Es un detalle aparentemente menor, pero bastante revelador. LeBron está organizando su nueva etapa profesional alrededor de su propia estructura de vida, en lugar de trasladar toda su vida a Philadelphia.
Los Sixers aceptan una situación que tendrá consecuencias si algo sale mal
Y ahí aparece la otra gran lectura. Los Sixers están aceptando que su nueva superestrella mantenga Nueva York como su hogar durante la temporada y organice sus desplazamientos de una manera completamente extraordinaria.
Eso habla del estatus de LeBron dentro de la NBA, pero también coloca a la franquicia ante una situación delicada. Mientras Philadelphia gane, el helicóptero será visto como una herramienta más para que el jugador pueda mantenerse en condiciones óptimas. Si el equipo funciona y LeBron rinde, será difícil cuestionar la fórmula.
Pero si llegan las derrotas, las lesiones o una eliminación decepcionante, la narrativa puede cambiar rápidamente. La imagen de LeBron abandonando Philadelphia en helicóptero rumbo a Nueva York puede convertirse en un argumento sencillo para una afición que ya vive la temporada con unas expectativas enormes.
Philadelphia es además una de las aficiones más pasionales y exigentes de la NBA. Los Sixers llevan desde 1983 sin ganar un campeonato y la llegada de LeBron, Joel Embiid, Jaylen Brown y Tyrese Maxey ha elevado todavía más las expectativas.
De momento, el mensaje de James es claro: quiere ahorrar tiempo para dedicarlo a su cuerpo, su familia y su preparación, mientras intenta prolongar una carrera que parece no tener final. El helicóptero es la herramienta que le permite hacerlo. Pero también será una de esas decisiones que, en una ciudad como Philadelphia, pueden ser celebradas mientras todo funciona y escrutadas hasta el último detalle si las cosas empiezan a torcerse.