Baskonia logra su primer triunfo en Euroliga ante Olimpia Milano
Baskonia consiguió su primera victoria en la Euroliga derrotando al Olimpia Milano 86-76 en el Buesa Arena. Un partido sufrido donde los vascos desplegaron su mejor versión en el primer tiempo y resistieron en la segunda mitad para cambiar su dinámica en la competición.
A la tercera fue la vencida para Baskonia. En un encuentro repleto de idas y venidas, el equipo dirigido por Galbiati logró su primer triunfo en esta Euroliga tras superar al Olimpia Milano con un marcador final de 86-76. Un resultado que llega tras varios intentos fallidos y que representa un punto de inflexión en la campaña vasca.
Dominio en el primer tiempo
El primer cuarto fue determinante para los intereses de los de Vitoria. Desplegando su arsenal ofensivo al completo y recuperando una conexión vital con la grada del Buesa Arena, Baskonia comenzó mandando de forma clara ante un Olimpia Milano que no encontraba respuestas defensivas. El parcial de 26-16 reflejaba la superioridad inicial de los vascos, quienes aprovechaban cada posesión para ampliar diferencias.
En el segundo cuarto bajó el ritmo, algo que benefició a los italianos. DJ Stewart y Simmons se encargaban de mantener la ventaja baskista mientras que el esfuerzo y la intensidad hacían el resto. AJ Lawson, quien se ha convertido en un jugador clave en los buenos momentos de los vascos esta temporada, continuaba empujando a los suyos hasta alcanzar el 44-36 en el descanso. La primera mitad fue un reflejo del potencial que posee este equipo cuando logra conectar sus piezas.
Reacción milanesa y equilibrio en el tercer cuarto
La segunda mitad no resultó tan cómoda para los de Galbiati. El Olimpia Milano, bajo el mando de Poeta, reaccionó a base de talento individual. Moses Wright, que terminaría con 17 puntos y 6 rebotes, no quería marcharse con las manos vacías del Buesa Arena y llevaba el peso ofensivo de los suyos. Sin embargo, estuvo muy solo en varios tramos del encuentro, lo que limitó el impacto de sus contribuciones.
El tercer cuarto se caracterizó por minutos físicos, pocos puntos y dudas recurrentes en Baskonia. El equipo vitoriano no mostraba la misma versión que en la primera parte. El parcial llegó a 65-60, reflejando un partido mucho más cerrado y competido de lo que había sido en los primeros treinta minutos. Milano había reducido considerablemente la diferencia y generaba dudas sobre la capacidad de los vascos para cerrar el encuentro.
Cierre de hierro en el último cuarto
En el cuarto final, Baskonia tuvo que reaccionar ante una buena salida del Olimpia Milano que se acercaba peligrosamente en el marcador. Con el encuentro en 76-72, los vascos apretaron los dientes cuando más lo necesitaban. Chris Duarte, quien ha llegado precisamente para estos momentos decisivos, levantó a la grada con buenas canastas que calmaron la tensión. Su aportación fue fundamental para frenar el impulso milanés.
AJ Lawson, con 16 puntos, y DJ Stewart, con 12, fueron los máximos anotadores de Baskonia y demostraron ser decisivos en los momentos clave. Baugh también aportó su grano de arena en el cierre. El esfuerzo coral que destacaba el técnico italiano en zona mixta fue la clave para alcanzar el 86-76 definitivo. Baskonia sacó su versión más guerrera en los minutos finales, aquella que necesita para competir en una Euroliga cada vez más exigente.
Un primer triunfo que cambia la narrativa
Esta victoria representa mucho más que tres puntos en la clasificación. Para un equipo que buscaba cambiar su dinámica tras los primeros encuentros, lograr imponerse en casa ante un rival como el Olimpia Milano ofrece una inyección de confianza necesaria. La conexión recuperada con la afición del Buesa Arena y la capacidad de resistir cuando el rival apretaba muestran aspectos positivos que el equipo debe mantener.
El Olimpia Milano, pese a los 17 puntos de Moses Wright, no pudo sostener la intensidad necesaria. Fue un encuentro donde los italianos tuvieron sus oportunidades, especialmente en la segunda mitad, pero no lograron materializarlas. La soledad ofensiva de Wright en varios tramos del partido evidenció las dificultades de un equipo que necesita repartir mejor las responsabilidades anotadoras.
Para Baskonia, este primer triunfo en la Euroliga marca un antes y un después. El equipo de Galbiati tiene ahora la oportunidad de construir sobre esta base, mantener la intensidad defensiva y ofensiva del primer tiempo, y encontrar la consistencia que le ha faltado. En una competición donde cada victoria cuenta y los márgenes son estrechos, lograr imponerse en un partido sufrido como este es un paso fundamental para aspirar a objetivos mayores en la temporada.