Valencia Basket afronta la reconstrucción con dos tercios de plantilla nueva
El Valencia Basket inicia una temporada de grandes cambios con la llegada de nuevos jugadores y entrenador. Tras ganar la ACB y alcanzar la Final Four, el equipo taronja debe demostrar que puede mantener su nivel compitiendo en dos competiciones simultáneamente: la Supercopa este fin de semana y la Euroliga la próxima semana.
La temporada del Valencia Basket comienza con una intensidad poco habitual. La Supercopa se disputa este mismo fin de semana y la Euroliga arranca la próxima semana, obligando al equipo taronja a competir en dos frentes desde el primer momento. Este calendario apretado requiere una plantilla larga y versátil, algo que el club ha intentado construir tras los cambios profundos del verano.
Dos tercios de la plantilla y el cuerpo técnico son nuevos, una transformación que inevitablemente generará comparaciones con la anterior campaña. Los aficionados se preguntarán si TJ Shorts puede ocupar el lugar dejado por Jean Montero, si Saint-Supéry es mejor que De Larrea, o si fue un error no renovar a Costello en favor de Osetkowski. Estas comparativas son naturales y complicadas de evitar cuando un equipo cambia tanto de un año para otro.
Las bajas más significativas y el nuevo proyecto
El Valencia Basket ha perdido a jugadores clave como Jean Montero, De Larrera, Badio y Pradilla. Además, no renovó a Costello ni a Braxton Key, quien tras un inicio irregular mejoró sustancialmente a partir de abril y se convirtió en una pieza fundamental. Key fichó por el Fenerbahce, reforzando uno de los grandes rivales europeos. Estas salidas debilitan cualquier proyecto, pero el club ha intentado compensarlas con incorporaciones estratégicas.
La filosofía de entrenamiento también cambia bajo la dirección de Pedro Martínez, quien llega para implementar su propio modelo. La pregunta es si el equipo puede mantener el nivel de juego anterior o si necesita adaptarse a un nuevo estilo. En el banquillo contará con Xavi Albert, que fue ayudante de Mumbrú y posteriormente de Pedro Martínez, lo que proporciona continuidad en la estructura técnica.
Bases y escoltas: el punto débil en la dirección de juego
En la posición de base, TJ Shorts llega procedente del Panathinaikos tras una temporada poco brillante. Su especialidad es el pick and roll, pero presenta debilidades como tirador de perímetro. Es un base director con características distintas a Montero, lo que requiere un proceso de adaptación. Saint-Supéry, por su parte, es un base más creativo, individual en ocasiones, capaz de arreones y grandes canastas, aunque propenso a los errores propios de la juventud. Cárdenas completa el triángulo de bases tras terminar la pasada campaña a buen nivel.
Esta combinación genera incertidumbre. No hay un base titular de primer nivel contrastado, lo que representa una debilidad evidente comparado con el nivel europeo. Sin embargo, la versatilidad del trío puede permitir al equipo adaptarse según el rival y el contexto del partido.
Perímetro y ala-pívot: apuestas de futuro y veteranía
En el perímetro, Armoni Brooks debe asumir el rol de líder anotador claro. Omari Moore, tras una temporada de experiencia en el club y la Euroliga, debería ofrecer más rendimiento. Lucas Marí, recuperado de la NCAA, llega como cupo para jugar dos posiciones y será más utilizado en la ACB. Josep Puerto y Guillem Corbalán completan las opciones, aunque Corbalán aún debe demostrar si tiene juego suficiente para la Euroliga o si quedará relegado a competición doméstica.
La posición de alero es claramente la más débil de este Valencia Basket. Kameron Taylor aporta garantías, pero la plantilla necesita más profundidad aquí. Elias Valtonen, procedente del Granada, debe ganarse la continuidad en un proyecto muy diferente en objetivos. El equipo intuye que puede llegar un fichaje en la posición de tres-cuatro en las próximas semanas, salvo que Valtonen ofrezca un rendimiento inesperado.
En el ala-pívot, el Valencia Basket ha realizado dos apuestas importantes. Mouhamadou Gueye es un semidesconocido que llega como proyecto, mientras que Nikola Mirotic es un fichaje de calidad pero que atraviesa una etapa de declive físico. Osetkowski también puede jugar en esta posición, ofreciendo versatilidad defensiva.
Pívots: la necesidad de un salto de rendimiento
En la posición de pívot, el Valencia Basket cuenta con dos opciones puras: Yankuba Sima y Neal Sako. Sima debe dar un salto significativo de rendimiento y esfuerzo para justificar su presencia en el proyecto. Sako, por su parte, fue algo irregular la pasada temporada. Nate Reuvers, utilizado más como pívot abierto por Pedro Martínez, añade versatilidad al juego ofensivo.
Si el rendimiento de alguno de estos jugadores no convence, existe la posibilidad de prorrogar el contrato de Jasiel Rivero por algunos meses más, aunque su vinculación actual es únicamente para septiembre.
El desafío de la doble competición y la exigencia europea
En la ACB, un quinteto formado por Cárdenas, Corbalán, Puerto, Osetkowski y Sima proporciona suficientes garantías para competir contra la mayoría de rivales sin problemas y permite dar descansos. Sin embargo, la Euroliga es otra historia completamente diferente. La competición continental es mucho más exigente y requiere que aproximadamente una decena de jugadores estén listos para jugar en cada encuentro y competir de tú a tú contra rivales de élite.
Pedro Martínez repartía los minutos entre casi una docena de jugadores en cada partido la temporada anterior. Ahora se espera que Shorts, Brooks, Moore, Taylor, Mirotic, Reuvers y Sako tengan más peso específico en los encuentros. La concentración de minutos en menos jugadores puede ser una ventaja si funcionan, pero también una debilidad si alguno de los pilares falla.
El reto es mayúsculo. El equipo debe asentarse rápidamente, controlar el grupo, hacerlo crecer y mejorar mientras gana desde el principio. La Euroliga deja pocas semanas para construir una identidad sólida. Para la jornada cinco, casi todos los equipos europeos ya están enchufados y ganar no es fácil casi nunca.
Las expectativas tras el éxito anterior
Ganar la liga española no era probablemente un objetivo natural hace apenas doce meses. Sin embargo, el Valencia Basket lo logró en junio con mucho mérito. Disputar la Final Four parecía un milagro, y el equipo estuvo en ella el pasado mayo. No bajar muchos escalones y llegar lejos en ambas competiciones es lo exigible para esta nueva temporada.
Además, el equipo debe intentar ganar la Copa del Rey, que volverá a celebrarse en el Roig Arena en febrero. Es un objetivo secundario pero que proporciona una tercera vía para sumar éxitos y consolidar el proyecto.
La plantilla es larga y competitiva, eso es seguro. Pero también hay incertidumbres claras en la dirección de juego y en algunas posiciones clave. El Valencia Basket tiene todo lo necesario para competir, pero necesita tiempo para que todos los jugadores nuevos se adapten al proyecto y a la exigencia de la Euroliga. Los próximos meses serán decisivos para confirmar si esta reconstrucción será un éxito o si el club necesitará hacer ajustes en el mercado.