AS Monaco Basket se disuelve tras colapso financiero
El AS Monaco Basket se ha declarado en bancarrota y se disuelve oficialmente este miércoles, según comunicó el club. La entidad francesa cierra así un proyecto de una década que pasó de la segunda división al Final Four de la EuroLeague, jugando incluso una final en 2025, apenas cuatro meses antes del anuncio.
«Hoy es un día triste». Con estas palabras el AS Monaco Basket confirmó lo que llevaba gestándose desde hace meses: la disolución de una entidad que revolucionó el baloncesto francés en poco más de diez años. El comunicado oficial abre la puerta a una futura reestructuración, pero el proyecto que ascendió desde categorías modestas hasta competir en las máximas competiciones europeas llega a su fin.
La velocidad de la caída resulta demoledora. En junio pasado, el equipo del Principado cerraba una temporada perfecta en Francia, conquistando la liga, la Copa y la Leaders Cup. Apenas cuatro meses después, en enero de 2025, el club ya no tiene equipo ni estructura competitiva. Este colapso no es fruto del azar, sino de una dependencia casi total de un único patrocinador.
La fragilidad de un proyecto monocolor
El AS Monaco se sostenía económicamente gracias al dinero de su propietario, Aleksej Fedorychev, cuyo grupo empresarial tiene su actividad principal en Ucrania. Cuando la guerra impactó en sus negocios, los ingresos que alimentaban el club desaparecieron. Sin estructura administrativa ni ingresos alternativos consolidados, la entidad se encontró sin recursos.
Durante la temporada 2025-26, el Gobierno del Principado tuvo que intervenir de urgencia, prestando dinero para que el club pudiera terminar la campaña y pagar las nóminas hasta el 30 de junio. Sin embargo, esta medida paliativa no fue suficiente para frenar el deterioro. A partir de ese momento, todo se desarrolló en cascada.
En julio, el organismo de control financiero del baloncesto francés denegó la inscripción del AS Monaco en la Betclic Élite por falta de garantías económicas. Los recursos interpuestos no prosperaron, pese a que aparecieron posibles compradores interesados en rescatar la entidad. El 1 de septiembre, la EuroLeague Basketball lo expulsó de la EuroCup por incumplimiento de requisitos reglamentarios, cediendo su plaza al Bosna de Sarajevo. Un día después se confirmó su descenso administrativo a la tercera categoría francesa.
Un palmarés excepcional en apenas doce años
Pese a la brevedad del proyecto, el AS Monaco Basket acumuló un palmarés extraordinario. En el fútbol español sería impensable, pero en el baloncesto francés su legado es monumental. El club ganó tres ligas francesas (2023, 2024 y 2026), dos Copas de Francia (2023 y 2026), cuatro Leaders Cup (2016, 2017, 2018 y 2026) y una Supercopa en 2025. Antes de conquistar Europa, se proclamó campeón de la Pro B en 2015.
Su incursión en la EuroLeague abarcó cinco temporadas en las que el equipo disputó dos Final Four y alcanzó la final de 2025, convirtiéndose en el primer equipo del Principado en jugar una final europea en un deporte colectivo. Ganó la EuroCup en 2021, su primer título continental. Además, fue cuatro veces subcampeón de Francia y finalista de la Basketball Champions League en 2018. Para un proyecto que comenzó en segunda división, estos números resultan casi inverosímiles.
La dispersión de las estrellas
Las consecuencias del colapso se reflejan en cómo la plantilla se ha repartido por toda Europa. Mike James, máximo anotador en la historia de la EuroLeague, fichó por el Anadolu Efes turco. Nikola Mirotic, quien llegó a plantearse la retirada durante el verano, encontró refugio en el Valencia Basket y ya se ha convertido en una pieza clave del proyecto. Yoan Makoundou, que abandonó Mónaco en primavera, es una de las once incorporaciones del FC Barcelona para esta temporada.
Estos movimientos ilustran cómo los mejores talentos que pasaron por el Principado han encontrado acomodo en otros clubes de envergadura, llevándose consigo la experiencia acumulada en años de éxito competitivo. El fútbol español, con sus recursos económicos superiores, ha capturado parte de esa calidad que el AS Monaco desarrolló.
El adiós a la afición y la esperanza de resurgimiento
El comunicado oficial es más emotivo que explicativo. El club se despide de su afición, a la que denomina «familia Roca», hablando de «un descanso» y expresando la esperanza de «encontrar un camino hacia la reestructuración y, algún día, relanzar el proyecto». Insiste en que el mayor logro nunca fue un trofeo, sino la grada del Gaston Médecin, cierre que resuena con el grito histórico de la afición: «¡Daghe Munegu!».
El baloncesto masculino en Mónaco queda ahora en manos de la Asociación ASM, la estructura de base del club, cuyo primer equipo compite en la Nationale 3. A esta entidad le pasa el testigo el AS Monaco, «con la esperanza de que algún día el rojo y el blanco regresen al máximo nivel». Es un final que deja abierta la puerta a un futuro hipotético, pero cierra definitivamente un capítulo de éxito que parecía imparable hace apenas un año.