Los Knicks estudian sacrificar a Miles McBride para fichar a un tirador de los Mavericks
La franquicia neoyorquina necesita reducir el dinero destinado a salarios, por lo que contempla desprenderse de Bridges.
Los New York Knicks se enfrentan a un importante desafío después de conquistar el campeonato: mantener a sus principales piezas sin comprometer todavía más su margen salarial. La renovación de Karl-Anthony Towns y el futuro de Josh Hart condicionan la planificación de la franquicia, mientras que Miles McBride podría convertirse en otra víctima de las restricciones económicas. Ante ese escenario, una propuesta de traspaso plantea su salida rumbo a los Dallas Mavericks a cambio de Tarik Biberovic, un alero capaz de abrir la pista y con un contrato mucho más asequible.
El futuro de Miles McBride, condicionado por el dinero
McBride se ha ganado un papel importante en los Knicks gracias a su defensa exterior, su intensidad y su capacidad para castigar a las defensas desde el perímetro. Durante la temporada 2025/26 promedió 12 puntos, 2,4 rebotes y 2,6 asistencias, con un notable 41,3% de acierto en triples tras intentar 6,6 lanzamientos por encuentro.
Esas cifras explican por qué su continuidad interesa a Nueva York. No se trata únicamente de un jugador de rotación, sino de un perfil que ofrece equilibrio a una plantilla con aspiraciones de repetir título. Su defensa frente a los bases rivales y su amenaza exterior permiten a Mike Brown utilizarlo en diferentes quintetos sin necesidad de modificar demasiado el sistema ofensivo.
El problema llegará cuando tenga que negociar su próximo contrato. McBride cobrará aproximadamente cuatro millones de dólares en la temporada 2026/27 y será agente libre sin restricciones en el verano de 2027. Después de consolidarse en una rotación campeona, podría aspirar a una oferta muy superior a su salario actual.
El artículo original plantea que el jugador podría recibir propuestas cercanas a los 15 millones de dólares anuales. No es una cifra confirmada ni una oferta concreta, pero ilustra la diferencia entre lo que cobra actualmente y lo que podría pedir en el mercado.
Las renovaciones de Towns y Hart complican los planes de Nueva York
La situación de McBride no puede entenderse sin tener en cuenta el resto de la plantilla. Karl-Anthony Towns percibirá 57,1 millones de dólares esta temporada y dispone de una opción de jugador de 61 millones para 2027/28. Su posible extensión, junto con las negociaciones pendientes de Hart, obliga a los Knicks a calcular cuidadosamente cuánto dinero pueden comprometer a largo plazo.
La franquicia también tiene contratos importantes en Jalen Brunson, OG Anunoby y Mikal Bridges. Mantener a todos sus titulares y, al mismo tiempo, renovar a los jugadores de rotación puede resultar complicado bajo las restricciones del convenio colectivo de la NBA.
El propietario James Dolan ha fijado como prioridad evitar el segundo apron salarial, el umbral que activa restricciones adicionales para los equipos que lo superan. Esa exigencia reduce el margen de maniobra de los Knicks y puede obligarles a tomar decisiones difíciles incluso después de una temporada histórica.
En este contexto, traspasar a McBride antes de que termine su contrato podría permitir a Nueva York conseguir algo a cambio de un jugador que corre el riesgo de marcharse como agente libre. Sin embargo, también supondría desprenderse de un defensor fiable y de un tirador que ya conoce las exigencias de competir por un campeonato.
Tarik Biberovic, un tirador para reforzar el banquillo
La propuesta sitúa a Tarik Biberovic como principal objetivo de los Knicks. El alero de 25 años destacó la pasada temporada con el Fenerbahçe, promediando 10,7 puntos y 3,1 rebotes, con un 39,9% de acierto en triples. Su rendimiento en los playoffs de la Euroliga fue todavía más llamativo: anotó 15,8 puntos por partido y convirtió el 52,9% de sus lanzamientos exteriores.
Esos porcentajes de las eliminatorias europeas deben interpretarse con cautela, ya que no garantizan el mismo rendimiento ante defensores de la NBA. Aun así, Biberovic presenta un perfil interesante para un equipo que necesita jugadores capaces de aprovechar los espacios generados por sus estrellas.
Con Brunson y Towns concentrando buena parte de la atención defensiva, el alero podría recibir lanzamientos liberados, atacar los cierres defensivos y mover el balón sin monopolizar las posesiones. Además, su contrato ofrece una ventaja económica: firmó por dos temporadas y seis millones de dólares, con una opción de equipo de tres millones para la campaña 2027/28.
La idea de Nueva York sería cambiar a un jugador que podría exigir una renovación importante por otro con un salario más bajo y una temporada adicional de control contractual. El riesgo es evidente: Biberovic todavía tiene que demostrar que puede trasladar su eficacia europea a la NBA, mientras que McBride ya ha acreditado su valor en la competición.
La propuesta de traspaso entre Knicks y Mavericks
El escenario planteado es sencillo: los Knicks recibirían a Biberovic y una segunda ronda del Draft de 2027 procedente de Atlanta, protegida entre las posiciones 31 y 55. Los Mavericks, por su parte, incorporarían a McBride.
La compensación del Draft tiene un valor limitado. La selección solo se materializaría si termina entre los puestos 56 y 60, por lo que no se trata de una segunda ronda garantizada. El principal atractivo para Nueva York sería, por tanto, el contrato de Biberovic y su potencial como tirador.
Además, la operación no podría ejecutarse inmediatamente. Debido a la fecha en la que firmó su contrato, Biberovic no sería traspasable hasta el 15 de diciembre. Eso daría a ambas franquicias tiempo para evaluar sus necesidades durante el comienzo de la temporada.
Para los Knicks, la operación tendría sentido si consideran que no podrán igualar las ofertas que reciba McBride en el mercado de agentes libres. No obstante, la escasa compensación adicional podría resultar insuficiente teniendo en cuenta el papel del escolta en un equipo campeón.
¿Por qué los Mavericks aceptarían a McBride?
Dallas también tendría argumentos para estudiar el intercambio. McBride es un jugador consolidado, capaz de defender a los bases rivales y de aportar puntos sin necesitar demasiados lanzamientos. Su 41,3% en triples durante la última temporada le permitiría encajar junto a jugadores con mayor protagonismo ofensivo, como Cooper Flagg y Kyrie Irving.
El futuro de Irving es uno de los factores que el artículo utiliza para justificar el interés de los Mavericks. El base regresó a las pistas durante la pretemporada después de una larga recuperación de su lesión de rodilla, pero las especulaciones sobre su situación contractual y su posible futuro siguen presentes. Eso no significa que Dallas tenga intención de traspasarlo: la información citada en el artículo señala que la franquicia ha rechazado consultas y no busca activamente su salida.
McBride podría ofrecer profundidad inmediata en el perímetro y convertirse en una pieza útil si Dallas necesita reorganizar su rotación exterior. Sin embargo, también existe un inconveniente: el jugador entraría en el último año de su contrato y tendría que negociar una renovación en 2027.
Para una franquicia que busca desarrollar a Flagg, entregar a Biberovic por un jugador que podría marcharse un año después solo tendría sentido si Dallas confía en poder retenerlo a un precio razonable. De lo contrario, el riesgo de perder a un tirador joven por una compensación limitada sería considerable.
Un traspaso que favorece la flexibilidad, pero no necesariamente a los Knicks
La propuesta refleja el dilema de Nueva York: conservar a un jugador que ya ha demostrado su utilidad o anticiparse a una renovación que podría resultar demasiado costosa. Biberovic ofrece una alternativa económica y un perfil ofensivo interesante, pero no reemplazaría la defensa, la experiencia ni la fiabilidad que McBride aporta actualmente.
Dallas también tendría que valorar si necesita más profundidad en el puesto de base y si está dispuesto a asumir el futuro contrato del escolta. La segunda ronda protegida que recibirían los Knicks añade poco valor a una operación cuyo principal intercambio sería el de dos jugadores con características y situaciones contractuales muy diferentes.
Los Knicks no mejorarían necesariamente a corto plazo con este movimiento, pero podrían ganar margen salarial y evitar perder a McBride sin recibir nada a cambio. La cuestión es si el ahorro compensa el riesgo de debilitar una rotación que acaba de demostrar que puede ganar el campeonato.
Por ahora, no existe constancia de que ambas franquicias estén negociando este traspaso. Se trata de una propuesta hipotética que pone sobre la mesa uno de los grandes retos de los Knicks: encontrar la manera de mantener un bloque campeón sin que el coste de sus renovaciones termine obligándoles a desprenderse de piezas importantes.